Próxima Estación
26Dec/091

Retiro, parte II

Como prometí, aquí está la historia de algunos de los monumentos más significativos del Retiro.

Retiro

La Montaña Artificial (localización)

La Montaña Artificial se encuentra en el extremo Noreste del Retiro, junto a la Puerta de O'Donnell. Fue creada por orden de Fernando VII en 1815. El sistema planificado era bastante ingenioso: la montaña, hueca, cubría a una noria que elevaba agua desde uno de los canales del parque hasta su parte superior. El agua, una vez arriba, bajaba en bonitas cascadas. La montaña tenía además un par de caminos subiendo en espiral a su parte superior, y un tragaluz desde el cual se podía ver el mecanismo interno. Esta disposición, con caminos en espiral, se denominaba de Montaña Rusa, antes de que en 1880 se inventasen las montañas rusas que conocemos ahora. Podemos ver otra Montaña Rusa a la vieja usanza en los Jardines de Aranjuez.

El caso es que, aunque la estructura era muy inventiva, la noria del interior de la montaña se derrumbó al poco tiempo, dejando a la estructura sin uso alguno. Debido a este abandono, fue habitada por una multitud de gatos semisalvajes, pasando a ser conocida como la Montaña (o Escribanía) de los Gatos. La montaña no estuvo mucho tiempo en desuso, usándose como parte de las instalaciones de la cercana Casa de Fieras, como recinto de los osos (y pasó a conocerse como Montaña de los Osos).

En la actualidad, retoma el nombre original, la Montaña Artificial, y en su interior se encuentra una sala de exposiciones (que jamás he visto abierta...). las bonitas cascadas y caminos de agua vuelven a funcionar. Eso sí, esta vez con un sistema de bombas hidráulicas, como cualquier fuente.

Ruinas de la Ermita de San Pelayo y San Isidoro (localización)

En los años en los que Felipe IV dio forma al Retiro, existía una cierta "fiebre" por la construcción de ermitas en el interior de los jardines. Estas ermitas se encontraban rodeadas de estanques y comunicadas por pequeños puentes de madera. Cerca de la Montaña Artificial se encuentran las ruinas de una ermita de corte románico, la de San Pelayo y San Isidoro que, curiosamente, no fue construida en el parque durante esa época.

La Iglesia de San Isidoro había sido construida en la provincia de Ávila al menos en el siglo XII, mucho antes que el Real Sitio, y transportada al lugar donde se encuentra tras la Desamortización. En el siglo XIX, ya en estado ruinoso muy deteriorado, era propiedad de Emilio R. de Nicolau, quien la donó al Estado. Tras una breve estancia en el Museo Arqueológico, fue mudada al Retiro en 1897. Aunque Cánovas del Castillo tenía previsto restaurarla en la localización actual, los planes se quedaron en el tintero.

La Casita del Pescador (localización)

Cerca también de la Montaña Artificial, se encuentra la Casita del Pescador, un pequeño edificio situado en medio de una laguna y comunicado por un puente de madera.

Este diminuto edificio forma parte del mismo complejo que la Montaña Artificial, correspondiente a la parte del parque que Fernando VII reconstruyó con más empeño para uso de la Realeza tras la Guerra de Independencia, que dejó gran parte del parque en ruinas. La casita era un edificio de reposo y esparcimiento para la Corte (supongo que para pescar en la lagunilla, aunque no he encontrado fuentes fiables de ello). Estuvo muchos años abandonada y sin uso tras la Revolución de 1868, pero en el año 2004 fue restaurada y hoy en día es uno de los puntos de información de parque.

La Casa de Fieras -Jardines del arquitecto Herrero Palacios- (localización)

Si tuviese que contar todos los detalles que quiero contar de la Casa de Fieras del Retiro, debería crear un nuevo blog (¿próxima jaula? ¡Qué horror!), así que intentaré resumir y condensar.

La Casa de Fieras tiene sus orígenes en 1774, año en el que Carlos III manda construir un parque de animales en los terrenos de lo que hoy es la Cuesta de Moyano. Junto al Parque Botánico y al Museo de Ciencia Naturales (actual Museo del Prado), su intención era crear un complejo de estudio-disfrute de la naturaleza similar al de otras Cortes europeas. Este zoológico fue el segundo de Europa, tras el de Viena.

Durante los años, sus instalaciones se fueron moviendo de una parte a otra del parque. A finales del siglo XVIII fue trasladado a la esquina adyacente a la Puerta de Alcalá. Fernando VII, en 1830, lo trasladó de nuevo a la zona próxima a la actual Puerta de Sainz de Baranda. Los restos de esta Casa de Fieras aún pueden verse en la actualidad, como parte de los Jardines del Arquitecto Herrera Palacios y los Jardines de Cecilio Rodríguez.

Uno de los edificios que aún pueden verse es La Leonera, un edificio alargado de dos plantas. En la planta inferior se situaban las jaulas de las fieras, que se encontraban hacinadas y sin separar por especies (varios tigres, panteras, hienas, chacales, lo que se llama un guirigay). En la planta superior se habilitaron lujosas estancias para la familia real y sus huéspedes, amuebladas con obras de arte y animales disecados. Pasar la noche en una de esas habitaciones debía ser la risa, entre el olor y los ruidos de varias hienas intentando quitarle la carroña a los chacales (el olor probablemente no lo notasen, ya que el suyo sería igual de malo).  Otros restos que pueden verse hoy en día son el foso de los mandriles y el recinto de aves acuáticas.

La Revolución de 1868 no fue positiva para la Casa de Fieras, ya que ésta pasó a ser de control estatal, y su mantenimiento encargado a un tratante de circo, Luis Cabañas, que la convirtió... bueno, en un circo... Aunque esto fue gran regocijo para las bestias pardas de nuestros bisabuelos y tatarabuelos, no fue tan divertido para las bestias de verdad, que fueron utilizadas en salvajes combates al estilo Gladiator, pero sin gladiadores.

El 31 de diciembre de 1918, el Ayuntamiento recupera el control directo de la Casa de Fieras y encarga su gestión a Cecilio Rodríguez, Jardinero Mayor del Ayuntamiento, que tenía la indiscutible ventaja de no ser un tratante de circo. Bajo Cecilio Rodríguez, la Casa de Fieras se amplía y se reorganiza considerablemente, incluyendo recintos de animales exóticos como avestruces, cebras, elefantes, antílopes, osos polares e hipopótamos. Los Jardines de Cecilio Rodríguez, situados al sur de los de Herrera Palacios, conmemoran la excelente gestión de este jardinero.

Tras un hiato producido por la Guerra Civil, durante el cual mueren una gran mayoría de los animales alojados en la Casa de Fieras, Cecilio Rodríguez vuelve a tomar la gestión del zoológico hasta su muerte en 1953. Hacia 1967, se alcanzan el millón y medio de visitas anuales, con más de 550 animales, comprimidos en un espacio claramente insuficiente. Así, en 1972 se construye en Zoo de la Casa de Campo, y se trasladan allí todas las instalaciones de la Casa de Fieras. El Zoo es hoy en día uno de los más avanzados de Europa

Los oponentes de los zoológicos patalearéis lo que queráis contra el esencial servicio de educación y conservación biológica que realizan, pero al menos tenéis que estar de acuerdo con que es mejor que un maldito circo.

La Rosaleda (localización)

Existen dos Rosaledas "oficiales" en Madrid. Ésta es la más antigua de las dos, construida por iniciativa de Cecilio Rodríguez en el año 1915, alrededor del lugar ocupado por la "estufa" o invernadero de plantas exóticas donado por el Marqués de Salamanca en 1876 (la estufa fue destruida durante la Guerra Civil). Anteriormente, la zona estaba ocupada por un estanque poco profundo que era utilizado como pista de patinaje sobre hielo durante los meses de invierno (recordemos que era la Pequeña Edad de Hielo, y el estanque se helaba por completo, cosa que hoy en día no sucedería durante mucho tiempo al año en Madrid).

La Rosaleda fue idea del alcalde de Madrid de la época, Carlos Prats, quien sugirió a Rodríguez la creación de un jardín de rosas similar al de algunas ciudades europeas. En concreto, el diseño se basó en el de la Rosaleda del Parque de Bagatelle en París.

Aunque la Rosaleda es una de las zonas más bellas del Retiro, botánicamente deja bastante que desear, ya que los parterres de rosas de distintos orígenes están situados sin ningún tipo de organización sistemática, atendiendo más a su carácter decorativo. Para suplir esta carencia se habilitó en 1956 la segunda Rosaleda de Madrid, situada en el Parque del Oeste, con mayor superficie y una organización más rigurosa. Mientras que la Rosaleda del Retiro se mantiene para el disfrute de los visitantes del parque, la Rosaleda del Parque del Oeste acoge anualmente un concurso internacional de rosas.

En la actualidad, de hecho, las rosas que vemos colocadas en la Rosaleda del Retiro provienen de los viveros situados en la del Parque del Oeste.

La Fuente del Ángel Caído y Fábrica de Porcelanas de la China (localización)

Dicen que Madrid es la única ciudad del mundo que posee un monumento al diablo. Esto probablemente no sea ya cierto, en una época en la que cualquier imbécil puede darle la vuelta a un retrete y llamarlo arte. De este modo lo que sí está claro es que Madrid es la única ciudad del mundo que posee un monumento al diablo que no es una puta mierda.

La Fuente del Ángel Caído ocupa la zona que antaño ocupaba la Ermita de San Antonio de los Portugueses, utilizada como hospital para los lusitanos enfermos que residían, o estaban de visita, en la capital. Carlos III, en 1759, ordena sustituir la ermita por otro edificio, la conocida como Fábrica de Porcelanas "de la China" (oficialmente, Real Fábrica de S.M. Católica). Los materiales y artesanos fueron traídos desde Nápoles, en donde el monarca había construído ya una fábrica similar en 1736 en Capodimonte. En el edificio trabajan treinta y dos químicos y una legión de obreros para producir la famosa porcelana del Retiro, utilizada para la creación de impresionantes obras de arte (muchas de las cuales podemos admirar hoy en día en el Palacio de Aranjuez, de visita obligada para cualquier madrileño, nativo o adoptado, que se precie de serlo).

¿Por qué "de la China"? Simplemente porque en la mente española, la porcelana está irremediablemente ligada como producto típico de este país. De forma similar a como las corridas de toros se llevan a cabo en sudamérica, pero cuando un extranjero oye hablar de los toros, piensa en España.

La Fábrica se mantuvo en esta plaza hasta la invasión francesa. Aunque normalmente se culpa a los franceses por la pérdida del edificio, lo cierto es que quedó muy dañado durante la acometida inglesa en la batalla del Retiro (13 de agosto de 1812). El general inglés Hill ordenó la destrucción de lo que quedaba de la fábrica, ante la pasividad de las autoridades españolas. Aún hay debate sobre si el ejército inglés se movió por intereses comerciales.

La escultura del Ángel Caído que se encuentra en la actualidad en esta plaza es obra de 1877 de Ricardo Bellver, y ganó en 1878 la Medalla de Primera Clase de la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid. Representa unos versos de El Paraíso Perdido, de John Milton:

"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado (Milton, El paraíso perdido, canto I)."

La estatua fue fundida en bronce para poder ser exhibida en la Exposición Universal de París de 1878, y posteriormente pasó a formar parte de la colección del Museo Nacional. En 1880 se cedió al Ayuntamiento para ser situada en un lugar público, eligiéndose el Parque del Retiro. Francisco Jareño diseñó el pedestal y la fuente que acompañan a la escultura, y el conjunto se inauguró en 1885.

Cuando fue inaugurada, obviamente, causó una gran polémica, sobre todo entre los conservadores religiosos que eran incapaces de entender el poder de una metáfora, y veían en la estatua un ensalzamiento del diablo.

¡Continuará en la Parte III!

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25Dec/0910

Retiro

Bueno, creo que es hora de volver a nuestras estaciones, y hacerlo bien, a lo grande. Por esto he escogido la parada que representa a la zona que más me gusta de Madrid, con diferencia: el Parque del Retiro. Cuando hace bueno, suelo cogerme mi bici y dar vueltas por este parque, que me tengo aprendido como la palma de mi mano. Es uno de esos lugares mágicos de la capital donde puedes sentirte aislado de los problemas, el tráfico y el gentío.

Metro Retiro

¿De dónde proviene el nombre de Retiro?

El Conde-Duque de Olivares se encontraba en una posición delicada a finales de los años 20 del siglo XVII. El rey Felipe IV estaba lejos de ser el inútil manipulado por sus validos que en ocasiones ha pintado la historia, y los últimos años de gestión de Olivares habían dejado a España en una gran ruina (aunque, siendo justos, fue más problema de la política de la Corona de meter las narices en todo conflicto armado que hubiese en Europa en la época, bien con apoyo económico y militar como en la Guerra de los Treinta Años, o directamente como en las guerras en los Países Bajos). En Flandes, había habido grandes victorias como la Rendición de Breda en 1625, pero la derrota en Bolduque en 1629 señalizó el comienzo del declive militar español. El descontento crecía en el país, y Olivares era consciente de que el rey no lo permitiría por mucho tiempo. Este era, a fin de cuentas, el Siglo de Oro, época en la que los reveses políticos y militares contrastaban con la exhuberante riqueza artística de España.

Ante esta situación, Olivares hizo lo que haría cualquier español al encontrarse en una situación laboral complicada.

¿Trabajar duro y solucionarla? ¡No! He dicho un español... Sólo había dos opciones: mirar páginas guarras por internet en el trabajo, o parchear la situación para quitarle hierro. Como no había internet, Olivares se dedicó a intentar contentar al rey mientras intentaba imponer sus reformas por la vía autoritaria.

El rey tenía la costumbre de hospedarse en ocasiones en unos aposentos anexos al convento de San Jerónimo, situado por aquel entonces en las afueras de Madrid, una zona rural salpicada de huertas y señoríos. Estas estancias recibían el nombre de Cuarto Real. Aprovechando la cesión de unos terrenos alrededor del convento por parte del Duque de Fernán Núñez, Olivares planificó en 1629 la ampliación de los aposentos del Cuarto Real para agradar a Felipe IV.

La ampliación dio lugar a un palacio inmenso, de 145 hectáreas, conocido como el Palacio del Buen Retiro. "Retiro" viene a significar "lugar apartado y distante del concurso y bullicio de la gente", así que era un nombre que le venía como un guante. Aunque esta segunda residencia real estaba en las afueras, se encontraba relativamente cerca del Alcázar. Los jardines de este palacio son lo que hoy en día conocemos como el Parque del Retiro, aunque con las debidas modificaciones urbanísticas que han sufrido a lo largo de los años (como se puede comprobar al ver que, hoy en día, el convento de San Jerónimo no está al lado del parque).

Parece que al rey le gustó su nuevo palacete, aunque esto no impidió que en 1643 desterrase a Olivares, que fue procesado por la Inquisición el año siguiente y murió en 1645. Tendría que haber mirado páginas guarras, es más seguro que jugar a hacerle la pelota al rey.

En cualquier caso, el Palacio había sido construido aprisa y corriendo, con materiales de baja calidad, y su fin llegó durante la Guerra de la Independencia. En 1808, las tropas francesas tomaron el Palacio y lo convirtieron en un cuartel. Acabada la guerra, cuando Isabel II intentó restaurarlo, se vio que la mejor manera de hacerlo era tirándolo abajo.

Respecto a los jardines, el Parque del Retiro, pertenecía a la realeza, y sólo la familia real y sus invitados podían acceder a ellos. El rey Carlos III fue el primero en permitir el acceso al parque a los ciudadanos, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos (¿bien aseados? Eso en el siglo XVIII...). Fernando VII, una vez ya no existía el Palacio del Buen Retiro, restauró la parte de los jardines que había quedado dañada por la guerra, y siguió la costumbre de abrir una parte de ellos al público. Finalmente, en 1868, con la Revolución de Septiembre (La Gloriosa), Isabel II fue destronada, y el Retiro se convirtió en un parque popular, abierto a todos los ciudadanos.

Durante la época temprana del parque, cuando todavía era propiedad prácticamente exclusiva de la realeza, tuvieron lugar en él algunas de las representaciones y actuaciones más espectaculares que la capital había visto hasta entonces. Los espectáculos de los jardines del Palacio del Buen Retiro convirtieron a la Corte de España en una de las más deslumbrantes de Europa, y se convirtieron en el punto de encuentro para multitud de poetas, escritores y dramaturgos, atraídos por la posibilidad de crear obras y arte con los que entretener a la Corte.

Lope de Vega, en su obra póstuma La Vega del Párnaso (1635), recoge una descripción poética de las fiestas de inauguración del Palacio nuevo. De acuerdo con la sensibilidad artíctica del monarca, se dieron la mano en ellas la pintura y la literatura, la música y el teatro, el deporte y la danza, los fuegos de artificio, las corridas de toros y las lanzas.

El estanque del Retiro fue una de las zonas donde se llevaron a cabo las representaciones más impresionantes. El estanque no ha cambiado mucho en su trazado desde que se abrió el Real Sitio del Buen Retiro en 1633. En la antigüedad, salían de él dos canales, poseía una isleta central y, obviamente, el Monumento a Alfonso XII no existía, encontrándose en su lugar un elegante embarcadero. El 29 de Junio de 1635 se representó en la isleta la obra Los Encantos de Circe, de Calderón de la Barca. La obra disponía de tramoyas y escenarios que dejaron encantados a los asistentes por su gran calidad y espectacularidad. Otra obra famosa fue el espectáculo de recreación naval (naumaquia) de 1639, El Mayor Encanto, Amor, también de Calderón de la Barca. Lujosas góndolas forradas de metales preciosos fueron traídas desde diversos lugares de Europa para el disfrute de la Corte (y sólo para ellos, recordemos que el público general tenía prohibida la entrada).

Exceptuando alguna actuación esporádica, el uso del estanque como escenario decayó con los años. Cabe destacar la película de 1964, El fabuloso mundo del circo, de Samuel Bronston, una co-producción entre España y Estados Unidos (y en la que aparecía un John Wayne que casi se queda frito en el plató por el cáncer de pulmón galopante que tenía de tanto fumar). Algunas de las escenas de la película fueron grabadas en Chinchón, Vicálvaro y Aranjuez, entre otras localidades madrileñas, aparte de, por supuesto, en el Estanque del Retiro.

Ya que el blog ha estado cerrado tres semanas, me gustaría seguir con esta entrada, hablando un poco de la historia de algunos monumentos del parque, que creo que tienen mucho encanto, así que manteneos en espera para el siguiente post, entre hoy y mañana :)

¡Feliz Navidad a todos!

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19Nov/091

Noviciado

Noviciado es una parada de la línea 2 de metro que tiene dos peculiaridades: la primera es que las escaleras de acceso, mostradas en la imagen, son de las más estrechas de toda la red. La segunda es que si te crees que puedes coger la línea 2 desde Plaza de España, como anuncian los carteles, estás jodido: te espera un trasbordo eterno en el que tendrás que bajar y subir más escaleras que en la Giralda.

Noviciado

¿De dónde proviene el nombre de Noviciado?

El nombre de la parada de metro, y de la calle, proviene del Noviciado o Casa de Probación de la Compañía de Jesús, que fue uno de los más importantes centros jesuitas en Madrid. El edificio fue fundado en el año 1602 por Ana Félix de Guzmán, marquesa de Camarena e hija de don Pedro de Guzmán, primer Conde de Olivares, con el nombre de Casa de San Ignacio (de Loyola, fundador de la orden en 1534). Ocupaba una manzana completa en la calle San Bernardo, delimitada por dicha calle, y las hoy llamadas Noviciado, Reyes y Amaniel, con una amplia huerta en su interior. La iglesia del conjunto, con planta era de cruz latina, crucero y una gran cúpula, estaba dedicada a San Ignacio confesor, ya que Ignacio de Loyola aún no había sido canonizado. Y, como el nombre indica, el edificio era la residencia de los novicios de la orden.

Los jesuitas, sin embargo, presentaban un "pequeño problema" a las monarquías europeas. La congregación se destacaba por profesar los tres votos normales de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, aparte, un cuarto voto de obediencia al Papa. Unido a esto, era una congregación bastante intelectual. En resumen, no era fácil utilizarles como peones y mangonearles.

Obviamente, los monarcas hicieron lo que mejor se le daba hacer a un monarca: lo que les salió de los huevos. Los jesuitas fueron expulsados de muchas monarquías europeas, entre ellas la española a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767. Los edificios de los jesuitas quedaban así libres para ser otorgados a otras congregaciones o a particulares.

Hacer click en la imagen para un poco más de información

Hacer click en la imagen para un poco más de información. Es como hoy en día, pero sin la roña y con una iglesia adobada...

Tras la expulsión de los jesuitas, el edificio pasa a albergar a la comunidad de Padres del Salvador, que lo modernizan ligeramente para ajustarlo a sus necesidades. Esta congregación se mantuvo allí hasta el año 1836, en el que, con la desamortización de Mendizábal, pasó a ser de propiedad estatal.

¿Qué hacer entonces con ese edificio inmenso?

Siete años más tarde, las autoridades estaban intentando desesperadamente encontrar un edificio permanente para la recién trasladada Universidad de Alcalá (la Universidad Central, más tarde Complutense). La Universidad había pasado ya por el edificio del Seminario de Nobles (1836-37) y el convento de las Salesas Nuevas (1837-44), ambos provisionales. De este modo, la Universidad Central se instala en el antiguo Noviciado. Pocos años después, el deficiente estado del edificio aconseja su demolición y posterior reconstrucción, inaugurándose de nuevo en 1855, como sede del Rectorado y de las Facultades de Filosofía, Teología y Derecho. Únicamente se respeta la estructura de la iglesia, convirtiéndola en el Paraninfo de la Universidad. La Universidad se mantuvo allí hasta el año 1927, en el que empezó a construirse la Ciudad Universitaria.

En la actualidad, alberga al Instituto de España, el organismo que reúne a las Reales Academias de nuestro país.

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El Coliseo del Noviciado. Hacer click para más información

Entre los datos curiosos cabe destacar la existencia de una de las primeras salas de proyección (de cine mudo) de Madrid, el Coliseo del Noviciado. La sala fue construida a principios del siglo XX, provista de una pantalla de 30 metros, con escenario, lámparas ornamentales y un aforo para 600 personas. Era algo así como el Kinépolis de principios del siglo pasado, aunque desconozco si habría que pagar órganos internos para poder ver una película.

Dada la cercanía a la Universidad Central, entre su clientela se encontraban muchos estudiantes que pasaban su tiempo libre viendo las más conocidas películas mudas de la época. Dado que a la Universidad iban más bien pocas mujeres, debo deducir que el cine en esa época era muchísimo más aburrido.

El Coliseo se mantuvo una década, hasta que fue destruido por un incendio en 1912. En 1915 se abrió en su lugar el teatro Álvarez Quintero, convertido luego en sala de cine y, hoy en día, pisos dedicados a la especulación inmobiliaria -.-

3Nov/0916

Cuatro Caminos

Cuatro Caminos es mi barrio adoptivo. En cierto modo, la historia de este barrio es similar a la de Delicias, ya que ambas zonas se crearon como arrabales donde vivía la clase trabajadora de Madrid. Aún quedan en el barrio muchos edificios de esa época: casas humildes de trabajadores humildes.

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¿De dónde proviene el nombre de Cuatro Caminos?

El nombre de Glorieta de Cuatro Caminos es todo un alarde de originalidad. Si lo piensas bien, todas las glorietas podrían llamarse de N Caminos, ya que... en fin, eso es lo que DEFINE a una glorieta, ¿no? Hoy en día, de hecho, deberíamos llamarla Seis Caminos.

En su origen, Cuatro Caminos era una encrucijada situada a las afueras de Madrid. El nombre de Cuatro Caminos surgió por iniciativa popular, su nombre "oficial", cuando lo tuvo, fue el de Glorieta de Ruíz Jiménez, nombre que todo dios ignoró. La Glorieta se dirigía en esos tiempos a los cuatro puntos cardinales por cuatro calles: la calle de Asturias, al Sur (posteriormente O'Donnell, y hoy en día Bravo Murillo); el Camino "malo" de Francia, al Norte; la Calle de los Artistas al Este (no existía Raimundo Fernández Villaverde, fue inaugurada en 1919 con el nombre Paseo de Ronda); y el Camino de Aceiteros al Oeste (aproximadamente por donde está la Avenida Reina Victoria hoy en día). También desembocaba en la encrucijada el Paseo de Santa Engracia desde el Sur (esto demuestra que en el siglo XIX la gente no sabía contar).

La formación del barrio alrededor de la encrucijada se produjo entre 1860 y 1900, a raíz de la revalorización de los terrenos por la llegada del nuevo sistema de abastecimiento de agua del Canal de Isabel II, cuyo Real Decreto, refrendado por Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros en esos momentos, se había dictado el 18 de junio de 1851. De la historia del Canal hablaré en otro momento, sólo añadiré aquí que la construcción del Canal fue el motor de la zona, al igual que la estación de las Delicias lo fue en el barrio de Delicias.

De la glorieta partían las diligencias que unían Madrid con la frontera francesa y algo más tarde los tranvías que llevaban al centro urbano y a los pueblos de la periferia. Era algo así como el intercambiador de transportes del siglo XIX. Por toda esta actividad, en torno a la Glorieta de Cuatro Caminos fueron surgiendo modestas viviendas de pequeños artesanos y hortelanos procedentes de la sierra. Hacia el año 1900, Cuatro Caminos dio un censo de un 78% de jornaleros y peones de la construcción en su población activa, la mayoría viviendo en casas de suburbio destartaladas sin servicios básicos.

Por supuesto, la mezcla de malas condiciones de vida y trabajos precarios siempre conduce a un malestar social que acaba explotando. La zona se convirtió en uno de los focos de protesta obrera más destacados de la ciudad, como demuestran las violentas protestas de agosto de 1917, con uno de sus puntos álgidos en la glorieta de Cuatro Caminos, y la concentración de votos republicanos en las elecciones municipales de 1931.

Cuatro Caminos en 1915, antes de la llegada del metro

Cuatro Caminos en 1915, antes de la llegada del metro

La apertura de la primera línea de metro en 1919, ampliada hasta Tetuán un decenio más tarde, impulsó aún más el desarrollo del Distrito. La calle de Bravo Murillo y calles adyacentes se convirtieron en importante zona comercial. Durante los setenta primeros años del siglo XX se fue formando nuevo tejido urbano, en general sin ninguna ordenación, con viviendas de carácter popular de dos o tres plantas, en muchos casos infraviviendas. No fue hasta la década de los años ochenta del siglo pasado cuando se emprendió un programa de rehabilitación integral del distrito, con rehabilitación de viviendas, renovación urbana y construcción de nuevas viviendas, quitándole al barrio el carácter popular y humilde que tuvo desde su origen y llenándolo de comercios e instalaciones modernas.

Cabe destacar dos curiosidades sobre Cuatro Caminos. La primera es que posee los andenes de metro más profundos, respecto al nivel de superficie, de todo Madrid. Los andenes de la línea 6 están a más de 50 metros por debajo del nivel de calle. Consejo: evitad coger la línea 6 en Cuatro Caminos o Guzmán el Bueno, excepto que vayáis con tiempo de sobra o queráis hacer ejercicio.

La segunda es la ajetreada historia de su fuente. Veréis en la segunda foto que hay una fuente en medio de la Glorieta. Se la conoce con el nombre de la fuente de Isabel II, porque se construyó con motivo de la inauguración del Canal en 1858 y fue la primera fuente con surtidor de Madrid. Originalmente estuvo en la Calle San Bernardo y más tarde se trasladó hasta la Puerta del Sol. La fuente era, sin embargo, demasiado grande para la Puerta del Sol, y el surtidor demasiado alto (podéis ver la fuente en algunas fotos antiguas de Sol), así que con la reforma de la Plaza, decidieron llevarla en 1913 a Cuatro Caminos. Después de la Guerra Civil, se llevó la fuente a la Casa de Campo, donde yace olvidada (y mal conservada) hoy en día (aunque Gallardón pretende restaurarla en su proyecto Madrid Río -o Río Madrid, o Madrid 2056, o como quiera el Gallardón llamar a su Crusade of the Month (TM)-). En 1969 se construyó el Scalextric por encima de la Glorieta, que no fue demolido hasta el 2004. Aunque los vecinos pidieron que volviese la fuente, no era ya posible, dado que el actual paso subterráneo podría colapsar bajo el peso del agua (Pánico en el Túnel, versión española: Sin Stalone, pero con una puta, un maricón, y Alfredo Landa).

Pfft, como si alguien fuese a ver la puta fuente con ese tráfico... ni siquiera había visto el parque de en medio de la Glorieta hasta esta foto, y vivo al lado

Pfft, como si alguien fuese a ver la puta fuente con ese tráfico... ni siquiera había visto el parque de en medio de la Glorieta hasta esta foto, y vivo al lado

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3Oct/0910

Manuel Becerra

La Plaza de Manuel Becerra está situada en pleno distrito de Salamanca. Es una encrucijada entre la calle Alcalá, a medio camino entre Ventas y Goya, y el anillo "M-20", del que forman parte las calles Francisco Silvela y Doctor Esquerdo, y que configura un anillo de circunvalación de Madrid interior a la M-30.

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¿De dónde proviene el nombre de Manuel Becerra?

La plaza -y parada de metro- toman el nombre de Manuel Becerra y Bermúdez, (Castro de Rey, 20 de octubre de 1820 – Madrid, 19 de diciembre de 1896), matemático y político español, ministro con Amadeo I, Alfonso XII y durante la Regencia de María Cristina.

Wikipedia no dice en el primer párrafo que también era ingeniero. Cualquier ingeniero sabe que eso es lo importante, el resto de carreras en el fondo son "marías" 😉

A lo largo de su vida política, Manuel Becerra destacó por sus ideas progresistas y revolucionarias, que le valieron estar varias veces encarcelado y otras tener que exiliarse fuera del país. En sus casi 50 años de carrera política, ocupó las carteras de Fomento y Ultramar bajo varios reyes, regentes y presidentes.

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A finales del siglo XIX, Arturo Soria y Mata (Madrid, 15 de diciembre de 1844 - 6 de noviembre de 1920), un ingeniero y urbanista español del que hablaremos cuando le toque a su parada con todo detalle (básicamente, era un genio), pidió a Manuel Becerra que redactase una propuesta para establecer un tranvía subterráneo (lo que viene siendo un metro) que uniese la Puerta del Sol con la actual plaza de Felipe II (Goya). Esta línea subterránea sería la primera fase que conectaría el centro de Madrid con el proyecto de Ciudad Lineal de Arturo Soria.

La propuesta fue presentada en 1898, ya fallecido Manuel Becerra. Esta propuesta, al igual que otras dos de diferentes ingenieros españoles en la misma década, fue denegada, por varias razones. Como primera medida, porque el señor Soria gastaba dinero a cascoporro en sus proyectos urbanísticos. Por otra parte, había ya líneas de tranvías por superficie que daban servicio a la zona. Finalmente, en la comisión que lo denegó estaba D. Miguel Otamendi en Obras Públicas, creador varios años después (1914) del actual metro de Madrid (Tongoooooo).

De esta manera, se puede considerar que Manuel Becerra fue (casi) uno de los padres del actual Metro de Madrid.

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1Oct/097

Sol

Cuando pregunté a mi musa por qué parada de Metro comenzar Próxima Estación, no tardó ni un segundo en responder: "Sol, por supuesto".

La Puerta del Sol es uno de los lugares más emblemáticos de la capital: El Kilómetro Cero, el reloj de la Casa de Correos, el oso y el Madroño, la estatua de Carlos III (¡el mejor alcalde, el Rey!) y, para gran frustración de algunos, el gusanito de cristal. La imagen que a muchos se les viene a la cabeza inmediatamente al hablar de Madrid es la de la Puerta del Sol, con todo su encanto castizo y su ambiente cosmopolita.

¿De dónde proviene el nombre de Puerta del Sol?

Durante gran parte de su historia, Madrid ha sido una ciudad amurallada. La primera muralla fue la que rodeaba el recinto musulmán de Muhamed ben Abd al-Rahman, construida en el siglo IX, y de la cual podemos ver algunos cachitos alrededor del Palacio Real y la Almudena. La segunda muralla, la conocida como Muralla Cristiana de Madrid, fue edificada entre los siglos XI y XII, cuando la ciudad ya había pasado al Reino de Castilla. De esta muralla también quedan hoy en día algunos escasos fragmentos.

El origen de la Puerta del Sol está en la tercera muralla de Madrid. Muralla que... no era gran cosa. Se trataba más bien de una modesta cerca, y así fue llamada: la Cerca de los Arrabales.

A lo largo del siglo XIII, la ciudad empezó a "desbordar", creándose arrabales fuera de las murallas. Estos arrabales, parcialmente urbanizados, eran difíciles de controlar, tanto en el sentido económico como sanitario. La creciente importancia política de Madrid con la dinastía de los Trastámara hizo que construir una cerca para rodear a todos estos edificios que se encontraban fuera de la Villa fuese totalmente necesario. La cerca se construyó en la primera mitad del siglo XV. Aunque no están claros los años exactos de su construcción, se sabe que en el año 1438, en el que se produjo una epidemia de peste bastante mortífera, la cerca ya estaba en funcionamiento como medida defensiva sanitaria (véase, si el guarda te ve toser, no entras ni pa Dios).

La Cerca de los Arrabales comprendía el área desde el Palacio Real por el Oeste, hasta Santo Domingo por el Norte y La Latina por el Sur. El extremo oriental de la cerca era la Puerta de la que hablamos en esta entrada: La Puerta del Sol.

La primera referencia a la Puerta del Sol por su nombre aparece en 1478. La Puerta se abría al camino a Alcalá y Guadalajara, un importante eje comercial (concretamente, se abría a un estercolero que había al otro lado de la cerca... la gente en esa época se distinguía por ser bastante guarra). Se piensa que su nombre surgió debido a ser la puerta más oriental de Madrid. Durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, una revuelta popular en 1520-22, un sol fue pintado en lo alto de la puerta, pero al parecer no fue lo que le dio el origen al nombre, ya que llevaba usándose desde al menos 42 años antes.

Aunque la Puerta fue reconstruida en el siglo XVI (ampliándola hasta cubrir todo el ancho de la calle y reforzándola con ladrillo), como motivo de la entrada de Juana de Castilla y Felipe el Hermoso en la capital, fue derribada por completo antes de empezar el siglo XVII.

Posteriormente, el resto de la cerca fue siendo eliminada en las interminables reformas urbanísticas de la capital. De la Cerca de los Arrabales no queda nada. ¡Excepto el nombre de nuestra querida Puerta del Sol!