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13Nov/092

Alameda de Osuna

La Alameda de Osuna es un barrio de Madrid perteneciente al distrito de Barajas. Tiene la particularidad de ser el barrio con más zonas verdes por metro cuadrado de la capital. Esto se debe tanto a la existencia de zonas ajardinadas en la mayoría de urbanizaciones, como a la existencia o proximidad de dos parques públicos de gran importancia: El Capricho y el Parque Juan Carlos I, de los que hablaré en otra entrada.

Alameda

¿De dónde proviene el nombre de Alameda de Osuna?

La zona ocupada por el barrio ha tenido asentamientos humanos dispersos desde los inicios de la Edad de Bronce. En la zona se hallaron los restos de una cabaña de adobe, así como silos de almacenaje, recipientes de cerámica y otros utensilios que han sido datados entre los años 1600 y 900 A.C. También se encontraron restos de la Edad de Hierro, consistentes en abundantes fragmentos de recipientes cerámicos fabricados con torno alfarero y decorados con pinturas de estilo celtibérico. Asimismo, hay indicios de ocupación romana. Se piensa que los romanos utilizaban la zona de Barajas, a las afueras de Complutum, como zona de recreo y esparcimiento.

La población que le da el nombre al barrio, sin embargo, fue La Alameda, fundada en 1231, como muchos otros pueblos cristianos creados por la migración desde el norte que acompañó a la Reconquista, y de la que ya he hablado en entradas anteriores. El pueblo fue llamado así por situarse en él zonas de cultivo de álamos (alamedas), árbol muy apreciado por su aspecto ornamental y por la gran calidad de su madera.

Al igual que el resto de municipios de Madrid durante esta época, La Alameda es un pueblo pequeño, dedicado casi en exclusiva a la producción rural. Aparte de sus álamos, La Alameda producía abundante suministro de pan a la ciudad de Madrid.

Castillo

En el siglo XV, la zona de Barajas fue agrupada en señorío y entregada a la familia Zapata, tras unos trámites legales interminables, propios de una telenovela actual (Barajas había sido otorgada en el año 1369 a D. Pedro González de Mendoza). El litigio se resolvió finalmente en 1431, fecha en la que comenzó (o acabó, no se sabe seguro) la construcción del conocido como Castillo de los Zapata, castillo de La Alameda o castillo de Barajas. El castillo, que se encuentra en estado de semi-ruina en la actualidad, es una de las cuatro fortificaciones medievales que se conservan dentro del término municipal madrileño, junto con el castillo de Viñuelas y los restos de la muralla árabe y cristiana de la capital. Es además el único castillo que hay dentro del casco urbano.

Durante los siglos XV y XVI, se estima que la población de La Alameda era de unas 100 familias. Su economía era pobre, ya que su actividad agricultora se desarrollaba en campos de arenisca, de muy bajo rendimiento, y su actividad ganadera era inexistente, al no existir pastizales naturales próximos. El pueblo habría acabado despoblado de no ser por dos hechos ocurridos en los siglos XVII y XVIII: En 1622 murió en el Castillo de La Alameda el duque de Osuna, después de un breve cautiverio. Tras su fallecimiento, la condesa de Benavente, su esposa, decidió comprar las tierras adyacentes. El segundo hecho fue la adquisición en 1783 por parte de Pedro de Alcántara Téllez de Girón, noveno duque de Osuna, de unos terrenos con una casa de labor, una huerta y varios edificios, lo poco independiente que quedaba del municipio de La Alameda. Las obras realizadas por el duque y la influencia que tuvo en la transformación de toda la zona circundante fueron de tanta importancia que La Alameda empezó a conocerse como La Alameda de Osuna.

Así, el barrio pasó a convertirse en una finca privada del ducado de Osuna. La familia noble, sin embargo, utilizaba el palacio situado en el vecino parque de El Capricho como residencia, y el castillo y la zona colindante se deterioraron mucho, especialmente en el siglo XIX, cuando el castillo fue expoliado y sus materiales empleados para la construcción del panteón de los Fernán Núñez, familia que heredó el título nobiliario del condado de Barajas. En la primera mitad del siglo XX, volvió a sufrir nuevos daños, durante la guerra civil.

primeras edificaciones

No es hasta mediados del siglo XX que se empiezan a construir las primeras edificaciones modernas en la zona de Alameda de Osuna. En 1959 se construye en la parte más occidental del barrio el mayor motocine al aire libre de España, con una gigantesca pantalla de hormigón y un aparcamiento con más de 600 plazas. En 1960 aparecen los primeros edificios residenciales, como los que se ven en la foto. Para el año 1974, la Alameda de Osuna era un barrio moderno y residencial, con amplios espacios abiertos y zonas verdes y con una población mayoritariamente formada por jóvenes familias de clase media.

La llegada del metro tuvo que esperar algunos años, al encontrarse relativamente lejano el barrio del centro de la capital. La parada de metro de Alameda de Osuna se abrió al público el 24 de noviembre de 2006, junto con El Capricho. Estas dos estaciones tienen la peculiaridad de estar entre las de andenes más anchos de la red de metro, al haber sido construidas en terrenos en los que había bastante espacio subterráneo libre.

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28Oct/094

Canillejas

Canillejas es un barrio (antiguamente municipio) perteneciente al distrito de San Blas. Se encuentra al final de la Calle Alcalá, en el punto en el que se une con la A-2, y entre sus atracciones turísticas cuenta con el Estadio Olímpico de la Comunidad, en el que se celebrarán las Olimpiadas Madrid 2092.

¿De dónde proviene el nombre de Canillejas?

La zona ha estado poblada desde la Prehistoria, como demuestra el hallazgo de restos arqueológicos en un yacimiento paleolítico de aproximadamente el año 100.000 a.c. Sin embargo, parece que el barrio no toma el nombre ni de los asentamientos íberos ni de los asentamientos romanos que se encontraban por la zona.

Todo apunta a que tanto el nombre de Canillejas como el de Canillas tienen su origen en la etapa de ocupación islámica de la zona. Los nombres son una evolución a partir de la raíz islámica "Qanat", que era la denominación que en el Próximo Oriente islámico se daba a las galerías de captación y conducción de aguas subterráneas. Este nombre se adoptó debido a que las canalizaciones de agua árabes provenían de esta zona. El arranque de las vías de agua se encontraba al Norte y Este de Madrid, entre Fuencarral y Alcalá, por los alrededores de Fuencarral, Chamartín, Canillas y Canillejas. El repartimiento del agua comenzaba en las afueras de la ciudad, se realizaba mediante una red de galerías que se complicaba extraordinariamente al llegar a la ciudad. La distancia desde su nacimiento hasta el centro de la villa era de 7 a 12 km, con una diferencia de nivel de 80 a 100 m.

Particularmente, el viaje de agua correspondiente a Canillejas / Canillas era el correspondiente al Bajo Abroñigal (¡curioso como tanta historia de Madrid está ligada a un arroyo hoy totalmente desaparecido y que casi nadie recuerda!), cuto origen y nacimiento se encontraba en el arroyo del mismo nombre, en Canillas y Canillejas, en lo alto del camino de Alcalá. La vía de agua venía a Madrid a través de una serie de pozos empedrados cubiertos con remates de piedras, siempre paralelos a la carretera de Aragón hasta llegar a las ventas del Espíritu Santo.

Una casa tradicional en el barrio de Canillejas

Una casa tradicional en el barrio de Canillejas

El municipio, Villa de Canillejas, fue creado en el siglo XII, en plena etapa de repoblación que se produjo cuando el Reino taifa de Toledo fue entregado por capitulación al Reino de Castilla y León, en el año 1085, bajo el reinado de Alfonso VI. Durante sus primeros años, fue una de las localidades de la zona que estaba exenta de pagar tributos a la Corona: en 1274 por el rey Alfonso X, como premio a la ayuda en la Reconquista, y en 1330, por Alfonso XI, con el mismo motivo. Canillejas era como una especie de Mónaco del siglo XIII.

Canillejas se mantiene a lo largo de los siglos como un pueblo pequeño y modesto, destacable mayormente por la calidad de sus vides y bodegas (se cuenta que el moscatel de Canillejas era muy apreciado por la nobleza madrileña). A finales del siglo XVI, la población del municipio ascendía a... 86 personas. Esta población fue además descendiendo hacia el siglo XVIII, alcanzando en 1751 la flamante cantidad de 19 personas. En 1846 Pascual Madoz en su libro "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y posesiones de ultramar", comenta de Canillejas:

"Su clima es sano, padeciéndose, sin embargo, algunas fiebres. Tiene 14 casas de mediana construcción; dos de ellas son huertos y la mayor parte con corrales y pozos; 4 calles pendientes y sin empedrar; plaza de la constitución con su lápida; casa de ayuntamiento que sirve a la par de cárcel; escuela de instrucción primaria, dotada con 3 rs. diarios, pero que en el día no existe por haber dejado de dirigirla el cura, a Cuyo cargo estaban los alumnos; casa parador, una fábrica de jabón en la que se haya un depósito de aceite, del cual se surten los vecinos y una iglesia parroquial aneja a la de Hortaleza, Industrias... la agricultura y la fábrica de Jabón"

Es lo que hoy en día llamaríamos un poblacho mierda

Es lo que hoy en día llamaríamos un "poblacho mierda"

En 1919 se construyó la línea de tranvía a Canillejas (una de las que daría problemas a Arturo Soria a la hora de proponer su metro). En 1949 se anexa finalmente el municipio de Canillejas a Madrid, y en 1962 se crea el Distrito de San Blas, y los antiguos campos de cultivo de la zona se ven rápidamente ocupados por numerosas barriadas de bloques de viviendas de escasa calidad y carentes de las infraestructuras básicas, a fin de alojar una población inmigrante que llegaba cada vez en oleadas más numerosas (esta influencia es la que le da al distrito la mala reputación que tiene, aunque hoy en día es un sitio de lo más normal. Ocurrió algo muy similar en Vallecas).

Un dato curioso: La despersonalización de la antigua villa de Canillejas con estas afluencias masivas de población llegó al extremo de que el distrito municipal creado en los años 60 no fue designado con el nombre del viejo pueblo, siendo el único caso actualmente en Madrid de antiguo municipio que no ha conservado su nombre en la nueva división administrativa municipal. Vamos, ¡que no hay distrito de Canillejas!

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13Oct/098

La Latina

En Madrid, La Latina puede referirse al barrio o al distrito. El barrio, que es el que da su nombre a la estación de metro, está delimitado hacia el Norte por la calle Segovia, hacia el Oeste por la calle Bailén, hacia el Este por la calle Toledo y por último hacia el Sur por la plaza de la Cebada y la Carrera de San Francisco. El distrito es mucho más amplio, extendiéndose hacia el SurOeste hasta llegar a cubrir el terreno de los antiguos Carabancheles.

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¿De dónde proviene el nombre de La Latina?

El origen del nombre del barrio se remonta al año 1500. Francisco Ramírez de Orena, secretario del rey Fernando el Católico se casó en diciembre de 1491 con Beatriz Galindo, escritora, humanista y preceptora de la reina Isabel la Católica. Beatriz Galindo, salmantina, era una de las mujeres más cultas e inteligentes de la época. De entre sus hermanas, fue la elegida para ser monja, y desde pequeña cursó estudios de gramática. Demostró tener una habilidad increíble para las lenguas, y a los 15 años hablaba latín mejor que algunos estudiosos de la época. Esta habilidad sobresaliente hizo que adquiriese una cierta fama, y la gente empezó a referirse a ella como "La Latina". Tal fue esta fama, que Isabel la Católica la llamó a la Corte en 1486, cuando iba a ingresar en un convento.

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Como era el caso de las parejas de "nobles" en la época, se dedicaron a crear una serie de obras piadosas. Una de ellas fue un hospital, construido extramuros, conocido como el Hospital de la Concepción de Nuestra Señora. Las obras de este hospital comenzaron en el año 1500. Al año siguiente, el 17 de Marzo de 1501, Francisco Ramírez murió luchando contra los moros en la Serranía de Ronda, y su viuda continuó el proyecto del hospital en solitario.

El Hospital fue terminado en 1507, y aunque su nombre oficial era Hospital de la Concepción de Nuestra Señora, la gente de la calle lo conocía como el Hospital de La Latina. Es de este hospital de donde hereda el nombre el barrio, el distrito y la parada de metro.

Como datos curiosos, Beatriz Galindo concibió en un principio que el hospital pudiese acoger a mujeres y varones enfermos (toda una revolución en la época), pero una vez abierto se rectificó esto. Abrió sus puertas solamente a varones enfermos, ya que el admitir también a mujeres “no convenía para la honestidad y guarda de la casa” (conocido como el síndrome de "¡¡El horror, una teta!!").

El Hospital fue derribado en 1904 para ensanchar la calle Toledo. Del edificio sólo se salvó la portada gótica que hoy en día se puede ver en los jardines de la Escuela de Arquitectura de Madrid. En la actualidad, su solar es compartido por una casa de vecindad, por el nuevo convento y el teatro de la Latina.

Portada del Hospital de La Latina, en el patio de la Facultad de Arquitectura. Algunos ponen gnomos en su patio, otros portales góticos de edificios del siglo XVI...

Portada del Hospital de La Latina, en el patio de la Facultad de Arquitectura. Algunos ponen gnomos en su patio, otros portales góticos de edificios del siglo XVI...

Hablando del barrio de La Latina, es necesario hablar al menos un poquito del Mercado de la Cebada. La Plaza de la Cebada, al igual que la Plaza Mayor, eran espacios vacíos creados extramuros a partir del siglo XV. En la Plaza de la Cebada se situaba uno de los mercados madrileños para la venta de cereales, legumbres y otros productos. Su nombre se debe a que en este lugar se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de caballería.

El mercado era un mercadillo al aire libre, con ventas al por mayor. Se mantuvo en esta zona hasta 1875, año en el que, por la desamortización de Mendizábal, se reformaron las calles circundantes, y el mercado fue trasladado a un edificio de metal de gustos modernistas (gemelo al que hoy en día podemos ver en San Miguel, salvo por las cristaleras y los comercios snob, claro).

A comienzos de los años 50 del siglo pasado, este mercado fue derruido para ser sustituido por una aberración de cemento, que ha aguantado hasta este mismo año (2009), en el que tanto el mercado como el polideportivo adyacente están siendo reformados.

Otro dato curioso: el Mercado de la Cebada dejaba bastante que desear en cuanto a salubridad e higiene. A principios del siglo XX era considerado, hablando en plata, un pozo de mierda. No había suficientes neveras de hielo para mantener la mercancía en buen estado, de modo que los comerciantes se veían obligados a sacar las carnes sobrantes por las noches y llevarlas a sitios frescos para evitar su rápida putrefacción. Imaginad ahora el olor de ese mercado en pleno agosto... ¡Yuuuum!

El Mercado de la Cebada en el siglo XIX

El Mercado de la Cebada en el siglo XIX

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5Oct/095

Gran Vía

Hay pocas cosas más madrileñas que la Gran Vía. Se le ha llamado el broadway madrileño, debido a la gran cantidad de cines y teatros dedicados a musicales que hay en el tramo entre Callao y Plaza de España. Asimismo, posee tiendas de moda que, junto con la calle de Serrano, la convierten en uno de los máximos referentes de esta industria en España (traducción: hay cuatrocientos Zaras).

¿De dónde proviene el nombre de Gran Vía?

No parece que el origen etimológico del nombre sea muy difícil, ¿no? Es una vía, y es grande. De ahí Gran Vía. Una vez aclarado esto, contemos lo que es interesante.

A finales del siglo XIX, Madrid era urbanísticamente un desastre. La Puerta del Sol había sido remodelada en 1857, pero todo el tráfico de la capital en dirección Este-Oeste tenía que pasar por el eje de la Calle Alcalá, saturándose constantemente (y un atasco antes era peor, porque los coches ahora no defecan). Hubo varias propuestas para crear una vía alternativa que uniese la Plaza de San Marcial (actual Plaza de España) con la calle Alcalá (a la altura de la Iglesia de San José). Una de las más destacadas fue la de Carlos Velasco el 3 de marzo de 1886, el Proyecto de prolongación de la calle Preciados, describiendo una gran avenida transversal este-oeste entre la calle de Alcalá y la plaza de San Marcial. Proponía una avenida de 25-30 metros de ancho, pavimentada en madera (!!) y con glorietas en las intersecciones con otras calles. Con este proyecto ya se hablaba de la Gran Vía, como demuestra la zarzuela del mismo nombre, a la que inspiró.

En 1899 los arquitectos municipales José López Sallaberry y Francisco Octavio Palacios presentaron su Proyecto de reforma de prolongación de la calle de Preciados y enlace de la plaza del Callao con la calle de Alcalá, que fue el que finalmente fue aceptado, en 1901. En él se proponía el derribo de barrios enteros de edificios antiguos a lo largo del trazado de la calle, que se estableció en tres tramos: la Avenida A (calle Eduardo Dato) desde San Marcial hasta Callao, el Bulevar (avenida de Pi y Margall) desde Callao hasta Montera y la Avenida B (calle del Conde de Peñalver) desde Montera hasta Alcalá. Estos nombres cambiaron a lo largo de los años. Durante la Segunda República tuvieron nombres como Avenida de la CNT, Avenida de Rusia y Avenida de la Unión Soviética. Durante la guerra se la llamaba la Avenida de los obuses, en referencia a los proyectiles que el ejército franquista lanzaba sobre los pisos superiores del edificio de la Telefónica, que era usado como observatorio militar. Y durante la dictadura todo el tramo se conoció como la Avenida de José Antonio (Primo de Rivera). No fue hasta 1981 cuando Enrique Tierno Galván (tal vez el mejor alcalde de Madrid, tras Carlos III, claro) unificó la calle con el nombre que debía haber tenido desde 1909, la Gran Vía.

Las obras duraron desde 1909 hasta 1929. Obras eternas, muy a la madrileña. Pero el resultado fue impresionante: una vía principal de la ciudad, construida al estilo europeo, y flanqueada por algunos de los edificios más monumentales e impresionantes de la capital, como el Edificio Metrópolis, el Edificio Telefónica, el Palacio de la Prensa o el Edificio Carrión, cuyo anuncio de neón de la marca Schweppes  es uno de los símbolos de la Gran Vía y de la ciudad.

La parada de metro que hoy en día podemos ver es además una de las más antiguas de Madrid. Se inauguró en 1919, con el nombre de Red de San Luis, que es el nombre de la plazoleta que hay en la unión entre Montera y Gran Vía. Se instaló un templete de granito con una marquesina de hierro y cristal para resguardar el ascensor de acceso, obra de Antonio Palacios, que estuvo allí hasta 1972 y se convirtió, junto con el de Sol, en todo un símbolo del metro madrileño. La estación cambió de nombre a Gran Vía al año siguiente, y durante la dictadura fue la parada de José Antonio, pero en 1984 volvió a cambiar su nombre al de Gran Vía.

El ascensor era de acceso gratuito desde la calle. Sin embargo, había que pagar 5 céntimos (de peseta) para subir desde los andenes.

El ascensor era de acceso gratuito desde la calle. Sin embargo, había que pagar 5 céntimos (de peseta) para subir desde los andenes.

La conclusión obvia de esta entrada de hoy es que da igual las estupideces que hagan los políticos: la gente siempre va a llamar a las calles como les dé la gana.

2Oct/097

El Carmen

El Carmen es la estación que he utilizado la mayor parte de mi vida, ya que, junto con Ventas, es la que más cerca me pilla de mi casa. Tanto de Ventas como de Ciudad Lineal hablaré más adelante, ya que son zonas con una historia muy rica y llena de momentos curiosos (y morbosos). Hoy me centraré sólo en la zona de El Carmen.

Es difícil encontrar datos sobre El Carmen, por dos razones: la primera, que todo el mundo alquila piso en la zona (¡es cierto! Meted "El Carmen Metro  Madrid" en el Google, y el 90% de los resultados son gente vendiendo o alquilando pisos) y la segunda, que hay tropecientos sitios en Madrid con este nombre. Tenemos una famosa calle del Carmen (de Callao a Sol), con su Parroquia De Nuestra Señora Del Carmen Y San Luis, así como bastante parroquias más pequeñitas dedicadas a la Virgen del Carmen esparcidas por toda la ciudad. Para empeorar la cosa, mucha gente se llama Carmen, siendo uno de los nombres españoles más comunes (por cierto, viene del latín, significa "canto", "poema").

De esta forma, tuve que volver al siglo XX y... buscar información... en un libro...

¿De dónde proviene el nombre de El Carmen?

Pongámonos en situación. A principios del siglo pasado, la zona que ahora conocemos como El Carmen estaba básicamente fuera de Madrid. El Arroyo Abroñigal, el afluente más cutre y casposo del Manzanares que os podáis imaginar (imaginaos, PEOR que el Manzanares, sé que cuesta), corría por el valle que ahora mismo ocupa la autopista M-30. Decir que corría es un eufemismo, ya que estaba seco 300 días al año, pero a fin de cuentas había allí un valle que había que cruzar para pasar al otro lado, y delimitaba de esta manera el perímetro de Madrid (hablaré más de este arroyo cuando le toque el turno a Ventas).

El Puente de Ventas en 1920

El Puente de Ventas en 1920, mirando hacia el Este. El Carmen son las casuchas al otro lado del puente

Sin embargo, la calle Alcalá (antiguamente el Camino de Aragón) seguía siendo un eje comercial importante para la capital, y no es de extrañar que surgiesen arrabales de casas dispersas a la otra orilla del arroyo. Aunque estas casas eran pobres (la mayoría eran chabolas, construidas con cualquier material que estuviese a mano, y algunas eran incluso cuevas), la zona disfrutaba de bastante agitación, ya que las Ventas del Espíritu Santo, antes incluso de la construcción de la Monumental, eran un lugar tradicional de recreo madrileño, lleno de merenderos y espacios verdes.

Obviamente, si la población de la zona aumentaba, también aumentaban los servicios. Y uno de los servicios que tardan poco en aparecer son las iglesias.

En la esquina entre José Villena y el Camino de Aragón (Alcalá) se instaló la Parroquia del Carmen, conocida como "Capilla del Carmen" debido a la imagen de esta Virgen que se veneraba allí. Era un local muy modesto, instalado en la planta baja de un edificio. Esta parroquia fue la que dio el nombre a la zona, y más adelante, en 1964, a la parada de metro que se instaló allí. Anexa a esa capilla se encontraba la Ermita de la Concepción, también llamada del Espíritu Santo.

Posteriormente, la Capilla del Carmen desapareció en las remodelaciones de la zona. La Ermita de la Concepción fue trasladada al cruce entre la calle Ricardo Ortiz y la Carretera del Este (hoy la Avenida Daroca), y se la conoce hoy en día como la Parroquia del Espíritu Santo (la verdad, ¡no es un sitio que mires dos veces!).

Iglesia

Quién iba a pensar que la iglesia fea del barrio dio nombre a toda la zona, cuando ni siquiera se llama igual...

Referencias:

PUICERCÚS VÁZQUEZ, Luis. Ventas-Ciudad Lineal en el recuerdo. La otra historia del barrio contada por los vecinos. 5ª edición. Madrid: Ediciones VOSA, 2006.

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