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24Jan/103

Las Suertes

Las Suertes es una parada de metro situada en el Ensanche de Vallecas. Fue inaugurada el día 16 de mayo de 2007 junto con las estaciones de La Gavia y Valdecarros.

¿De dónde proviene el nombre de Las Suertes?

La parada adquiere su nombre de la Avenida de las Suertes, a pesar de que la parada de metro y la línea 1 no discurren bajo esta avenida, sino bajo la Avenida del Ensanche de Vallecas. Aún así, la Avenida de las Suertes es uno de los ejes principales del Ensanche.

La Avenida fue urbanizada en los años 90, como parte del Plan de Actuación Urbanística de Vallecas. Anteriormente, existía en este lugar un camino que venía de la Villa de Vallecas y que se conocía como Camino de la Suerte, o de Las Suertes. Aún existe hoy en día una pequeña calle de este nombre que une el casco antiguo de Vallecas con la zona del Ensanche, convirtiéndose en la Avenida que he mencionado.

La calle Camino de la Suerte

La calle Camino de la Suerte

Entonces, ¿qué quiere decir el nombre de este camino? ¿Tiene algo que ver con la buena, o mala, suerte?

En realidad, no. En la actualidad, el significado de "suerte" con el que más familiares somos es "Circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede", como define la RAE. Sin embargo, la RAE también define una docena más de significados de "suerte", algunos de los cuales están bastante fuera de uso, o son muy específicos a un área concreta.

De este modo, podemos ver también el significado "Parte de tierra de labor, separada de otra u otras por sus lindes". La "suerte" era una unidad de tierra de labranza utilizada en muchas colonias españolas. Era costumbre llevar a cabo loterías en las cuales se dividía de forma aleatoria y equitativa la tierra de labranza alrededor de un canal de irrigación. El resultado de estas loterías se dividía en parcelas de tierra llamadas "suertes".

Lo que ya es más difícil es saber a cuánto correspondía una "suerte", ya que solía variar en función del lugar. En Canarias, una "suerte" equivalía a 8.000 brazas cuadradas, siendo una braza igual a dos varas. Más o menos 22.500 metros cuadrados en unidades que no son retrasadas. En Alicante, había menos suerte con las "suertes" (har har), y equivalían sólo a 1.467 metros cuadrados. Para empeorar la situación, en algunos lugares como Argentina se distinguía entre "suertes de ciudad" y "suertes de campo", equivalentes a distintas superficies.

Lo que sí parece claro es que el camino que salía de Vallecas conducía a tierras de labranza, divididas mediante loterías para asegurar que todos los terratenientes tuviesen acceso al agua. Es decir, era el camino de las tierras de labranza, o Camino de las Suertes.

Vallecas cuando todavía existía campo alrededor

Vallecas cuando todavía existía campo alrededor

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26Dec/091

Retiro, parte II

Como prometí, aquí está la historia de algunos de los monumentos más significativos del Retiro.

Retiro

La Montaña Artificial (localización)

La Montaña Artificial se encuentra en el extremo Noreste del Retiro, junto a la Puerta de O'Donnell. Fue creada por orden de Fernando VII en 1815. El sistema planificado era bastante ingenioso: la montaña, hueca, cubría a una noria que elevaba agua desde uno de los canales del parque hasta su parte superior. El agua, una vez arriba, bajaba en bonitas cascadas. La montaña tenía además un par de caminos subiendo en espiral a su parte superior, y un tragaluz desde el cual se podía ver el mecanismo interno. Esta disposición, con caminos en espiral, se denominaba de Montaña Rusa, antes de que en 1880 se inventasen las montañas rusas que conocemos ahora. Podemos ver otra Montaña Rusa a la vieja usanza en los Jardines de Aranjuez.

El caso es que, aunque la estructura era muy inventiva, la noria del interior de la montaña se derrumbó al poco tiempo, dejando a la estructura sin uso alguno. Debido a este abandono, fue habitada por una multitud de gatos semisalvajes, pasando a ser conocida como la Montaña (o Escribanía) de los Gatos. La montaña no estuvo mucho tiempo en desuso, usándose como parte de las instalaciones de la cercana Casa de Fieras, como recinto de los osos (y pasó a conocerse como Montaña de los Osos).

En la actualidad, retoma el nombre original, la Montaña Artificial, y en su interior se encuentra una sala de exposiciones (que jamás he visto abierta...). las bonitas cascadas y caminos de agua vuelven a funcionar. Eso sí, esta vez con un sistema de bombas hidráulicas, como cualquier fuente.

Ruinas de la Ermita de San Pelayo y San Isidoro (localización)

En los años en los que Felipe IV dio forma al Retiro, existía una cierta "fiebre" por la construcción de ermitas en el interior de los jardines. Estas ermitas se encontraban rodeadas de estanques y comunicadas por pequeños puentes de madera. Cerca de la Montaña Artificial se encuentran las ruinas de una ermita de corte románico, la de San Pelayo y San Isidoro que, curiosamente, no fue construida en el parque durante esa época.

La Iglesia de San Isidoro había sido construida en la provincia de Ávila al menos en el siglo XII, mucho antes que el Real Sitio, y transportada al lugar donde se encuentra tras la Desamortización. En el siglo XIX, ya en estado ruinoso muy deteriorado, era propiedad de Emilio R. de Nicolau, quien la donó al Estado. Tras una breve estancia en el Museo Arqueológico, fue mudada al Retiro en 1897. Aunque Cánovas del Castillo tenía previsto restaurarla en la localización actual, los planes se quedaron en el tintero.

La Casita del Pescador (localización)

Cerca también de la Montaña Artificial, se encuentra la Casita del Pescador, un pequeño edificio situado en medio de una laguna y comunicado por un puente de madera.

Este diminuto edificio forma parte del mismo complejo que la Montaña Artificial, correspondiente a la parte del parque que Fernando VII reconstruyó con más empeño para uso de la Realeza tras la Guerra de Independencia, que dejó gran parte del parque en ruinas. La casita era un edificio de reposo y esparcimiento para la Corte (supongo que para pescar en la lagunilla, aunque no he encontrado fuentes fiables de ello). Estuvo muchos años abandonada y sin uso tras la Revolución de 1868, pero en el año 2004 fue restaurada y hoy en día es uno de los puntos de información de parque.

La Casa de Fieras -Jardines del arquitecto Herrero Palacios- (localización)

Si tuviese que contar todos los detalles que quiero contar de la Casa de Fieras del Retiro, debería crear un nuevo blog (¿próxima jaula? ¡Qué horror!), así que intentaré resumir y condensar.

La Casa de Fieras tiene sus orígenes en 1774, año en el que Carlos III manda construir un parque de animales en los terrenos de lo que hoy es la Cuesta de Moyano. Junto al Parque Botánico y al Museo de Ciencia Naturales (actual Museo del Prado), su intención era crear un complejo de estudio-disfrute de la naturaleza similar al de otras Cortes europeas. Este zoológico fue el segundo de Europa, tras el de Viena.

Durante los años, sus instalaciones se fueron moviendo de una parte a otra del parque. A finales del siglo XVIII fue trasladado a la esquina adyacente a la Puerta de Alcalá. Fernando VII, en 1830, lo trasladó de nuevo a la zona próxima a la actual Puerta de Sainz de Baranda. Los restos de esta Casa de Fieras aún pueden verse en la actualidad, como parte de los Jardines del Arquitecto Herrera Palacios y los Jardines de Cecilio Rodríguez.

Uno de los edificios que aún pueden verse es La Leonera, un edificio alargado de dos plantas. En la planta inferior se situaban las jaulas de las fieras, que se encontraban hacinadas y sin separar por especies (varios tigres, panteras, hienas, chacales, lo que se llama un guirigay). En la planta superior se habilitaron lujosas estancias para la familia real y sus huéspedes, amuebladas con obras de arte y animales disecados. Pasar la noche en una de esas habitaciones debía ser la risa, entre el olor y los ruidos de varias hienas intentando quitarle la carroña a los chacales (el olor probablemente no lo notasen, ya que el suyo sería igual de malo).  Otros restos que pueden verse hoy en día son el foso de los mandriles y el recinto de aves acuáticas.

La Revolución de 1868 no fue positiva para la Casa de Fieras, ya que ésta pasó a ser de control estatal, y su mantenimiento encargado a un tratante de circo, Luis Cabañas, que la convirtió... bueno, en un circo... Aunque esto fue gran regocijo para las bestias pardas de nuestros bisabuelos y tatarabuelos, no fue tan divertido para las bestias de verdad, que fueron utilizadas en salvajes combates al estilo Gladiator, pero sin gladiadores.

El 31 de diciembre de 1918, el Ayuntamiento recupera el control directo de la Casa de Fieras y encarga su gestión a Cecilio Rodríguez, Jardinero Mayor del Ayuntamiento, que tenía la indiscutible ventaja de no ser un tratante de circo. Bajo Cecilio Rodríguez, la Casa de Fieras se amplía y se reorganiza considerablemente, incluyendo recintos de animales exóticos como avestruces, cebras, elefantes, antílopes, osos polares e hipopótamos. Los Jardines de Cecilio Rodríguez, situados al sur de los de Herrera Palacios, conmemoran la excelente gestión de este jardinero.

Tras un hiato producido por la Guerra Civil, durante el cual mueren una gran mayoría de los animales alojados en la Casa de Fieras, Cecilio Rodríguez vuelve a tomar la gestión del zoológico hasta su muerte en 1953. Hacia 1967, se alcanzan el millón y medio de visitas anuales, con más de 550 animales, comprimidos en un espacio claramente insuficiente. Así, en 1972 se construye en Zoo de la Casa de Campo, y se trasladan allí todas las instalaciones de la Casa de Fieras. El Zoo es hoy en día uno de los más avanzados de Europa

Los oponentes de los zoológicos patalearéis lo que queráis contra el esencial servicio de educación y conservación biológica que realizan, pero al menos tenéis que estar de acuerdo con que es mejor que un maldito circo.

La Rosaleda (localización)

Existen dos Rosaledas "oficiales" en Madrid. Ésta es la más antigua de las dos, construida por iniciativa de Cecilio Rodríguez en el año 1915, alrededor del lugar ocupado por la "estufa" o invernadero de plantas exóticas donado por el Marqués de Salamanca en 1876 (la estufa fue destruida durante la Guerra Civil). Anteriormente, la zona estaba ocupada por un estanque poco profundo que era utilizado como pista de patinaje sobre hielo durante los meses de invierno (recordemos que era la Pequeña Edad de Hielo, y el estanque se helaba por completo, cosa que hoy en día no sucedería durante mucho tiempo al año en Madrid).

La Rosaleda fue idea del alcalde de Madrid de la época, Carlos Prats, quien sugirió a Rodríguez la creación de un jardín de rosas similar al de algunas ciudades europeas. En concreto, el diseño se basó en el de la Rosaleda del Parque de Bagatelle en París.

Aunque la Rosaleda es una de las zonas más bellas del Retiro, botánicamente deja bastante que desear, ya que los parterres de rosas de distintos orígenes están situados sin ningún tipo de organización sistemática, atendiendo más a su carácter decorativo. Para suplir esta carencia se habilitó en 1956 la segunda Rosaleda de Madrid, situada en el Parque del Oeste, con mayor superficie y una organización más rigurosa. Mientras que la Rosaleda del Retiro se mantiene para el disfrute de los visitantes del parque, la Rosaleda del Parque del Oeste acoge anualmente un concurso internacional de rosas.

En la actualidad, de hecho, las rosas que vemos colocadas en la Rosaleda del Retiro provienen de los viveros situados en la del Parque del Oeste.

La Fuente del Ángel Caído y Fábrica de Porcelanas de la China (localización)

Dicen que Madrid es la única ciudad del mundo que posee un monumento al diablo. Esto probablemente no sea ya cierto, en una época en la que cualquier imbécil puede darle la vuelta a un retrete y llamarlo arte. De este modo lo que sí está claro es que Madrid es la única ciudad del mundo que posee un monumento al diablo que no es una puta mierda.

La Fuente del Ángel Caído ocupa la zona que antaño ocupaba la Ermita de San Antonio de los Portugueses, utilizada como hospital para los lusitanos enfermos que residían, o estaban de visita, en la capital. Carlos III, en 1759, ordena sustituir la ermita por otro edificio, la conocida como Fábrica de Porcelanas "de la China" (oficialmente, Real Fábrica de S.M. Católica). Los materiales y artesanos fueron traídos desde Nápoles, en donde el monarca había construído ya una fábrica similar en 1736 en Capodimonte. En el edificio trabajan treinta y dos químicos y una legión de obreros para producir la famosa porcelana del Retiro, utilizada para la creación de impresionantes obras de arte (muchas de las cuales podemos admirar hoy en día en el Palacio de Aranjuez, de visita obligada para cualquier madrileño, nativo o adoptado, que se precie de serlo).

¿Por qué "de la China"? Simplemente porque en la mente española, la porcelana está irremediablemente ligada como producto típico de este país. De forma similar a como las corridas de toros se llevan a cabo en sudamérica, pero cuando un extranjero oye hablar de los toros, piensa en España.

La Fábrica se mantuvo en esta plaza hasta la invasión francesa. Aunque normalmente se culpa a los franceses por la pérdida del edificio, lo cierto es que quedó muy dañado durante la acometida inglesa en la batalla del Retiro (13 de agosto de 1812). El general inglés Hill ordenó la destrucción de lo que quedaba de la fábrica, ante la pasividad de las autoridades españolas. Aún hay debate sobre si el ejército inglés se movió por intereses comerciales.

La escultura del Ángel Caído que se encuentra en la actualidad en esta plaza es obra de 1877 de Ricardo Bellver, y ganó en 1878 la Medalla de Primera Clase de la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid. Representa unos versos de El Paraíso Perdido, de John Milton:

"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado (Milton, El paraíso perdido, canto I)."

La estatua fue fundida en bronce para poder ser exhibida en la Exposición Universal de París de 1878, y posteriormente pasó a formar parte de la colección del Museo Nacional. En 1880 se cedió al Ayuntamiento para ser situada en un lugar público, eligiéndose el Parque del Retiro. Francisco Jareño diseñó el pedestal y la fuente que acompañan a la escultura, y el conjunto se inauguró en 1885.

Cuando fue inaugurada, obviamente, causó una gran polémica, sobre todo entre los conservadores religiosos que eran incapaces de entender el poder de una metáfora, y veían en la estatua un ensalzamiento del diablo.

¡Continuará en la Parte III!

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25Dec/0910

Retiro

Bueno, creo que es hora de volver a nuestras estaciones, y hacerlo bien, a lo grande. Por esto he escogido la parada que representa a la zona que más me gusta de Madrid, con diferencia: el Parque del Retiro. Cuando hace bueno, suelo cogerme mi bici y dar vueltas por este parque, que me tengo aprendido como la palma de mi mano. Es uno de esos lugares mágicos de la capital donde puedes sentirte aislado de los problemas, el tráfico y el gentío.

Metro Retiro

¿De dónde proviene el nombre de Retiro?

El Conde-Duque de Olivares se encontraba en una posición delicada a finales de los años 20 del siglo XVII. El rey Felipe IV estaba lejos de ser el inútil manipulado por sus validos que en ocasiones ha pintado la historia, y los últimos años de gestión de Olivares habían dejado a España en una gran ruina (aunque, siendo justos, fue más problema de la política de la Corona de meter las narices en todo conflicto armado que hubiese en Europa en la época, bien con apoyo económico y militar como en la Guerra de los Treinta Años, o directamente como en las guerras en los Países Bajos). En Flandes, había habido grandes victorias como la Rendición de Breda en 1625, pero la derrota en Bolduque en 1629 señalizó el comienzo del declive militar español. El descontento crecía en el país, y Olivares era consciente de que el rey no lo permitiría por mucho tiempo. Este era, a fin de cuentas, el Siglo de Oro, época en la que los reveses políticos y militares contrastaban con la exhuberante riqueza artística de España.

Ante esta situación, Olivares hizo lo que haría cualquier español al encontrarse en una situación laboral complicada.

¿Trabajar duro y solucionarla? ¡No! He dicho un español... Sólo había dos opciones: mirar páginas guarras por internet en el trabajo, o parchear la situación para quitarle hierro. Como no había internet, Olivares se dedicó a intentar contentar al rey mientras intentaba imponer sus reformas por la vía autoritaria.

El rey tenía la costumbre de hospedarse en ocasiones en unos aposentos anexos al convento de San Jerónimo, situado por aquel entonces en las afueras de Madrid, una zona rural salpicada de huertas y señoríos. Estas estancias recibían el nombre de Cuarto Real. Aprovechando la cesión de unos terrenos alrededor del convento por parte del Duque de Fernán Núñez, Olivares planificó en 1629 la ampliación de los aposentos del Cuarto Real para agradar a Felipe IV.

La ampliación dio lugar a un palacio inmenso, de 145 hectáreas, conocido como el Palacio del Buen Retiro. "Retiro" viene a significar "lugar apartado y distante del concurso y bullicio de la gente", así que era un nombre que le venía como un guante. Aunque esta segunda residencia real estaba en las afueras, se encontraba relativamente cerca del Alcázar. Los jardines de este palacio son lo que hoy en día conocemos como el Parque del Retiro, aunque con las debidas modificaciones urbanísticas que han sufrido a lo largo de los años (como se puede comprobar al ver que, hoy en día, el convento de San Jerónimo no está al lado del parque).

Parece que al rey le gustó su nuevo palacete, aunque esto no impidió que en 1643 desterrase a Olivares, que fue procesado por la Inquisición el año siguiente y murió en 1645. Tendría que haber mirado páginas guarras, es más seguro que jugar a hacerle la pelota al rey.

En cualquier caso, el Palacio había sido construido aprisa y corriendo, con materiales de baja calidad, y su fin llegó durante la Guerra de la Independencia. En 1808, las tropas francesas tomaron el Palacio y lo convirtieron en un cuartel. Acabada la guerra, cuando Isabel II intentó restaurarlo, se vio que la mejor manera de hacerlo era tirándolo abajo.

Respecto a los jardines, el Parque del Retiro, pertenecía a la realeza, y sólo la familia real y sus invitados podían acceder a ellos. El rey Carlos III fue el primero en permitir el acceso al parque a los ciudadanos, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos (¿bien aseados? Eso en el siglo XVIII...). Fernando VII, una vez ya no existía el Palacio del Buen Retiro, restauró la parte de los jardines que había quedado dañada por la guerra, y siguió la costumbre de abrir una parte de ellos al público. Finalmente, en 1868, con la Revolución de Septiembre (La Gloriosa), Isabel II fue destronada, y el Retiro se convirtió en un parque popular, abierto a todos los ciudadanos.

Durante la época temprana del parque, cuando todavía era propiedad prácticamente exclusiva de la realeza, tuvieron lugar en él algunas de las representaciones y actuaciones más espectaculares que la capital había visto hasta entonces. Los espectáculos de los jardines del Palacio del Buen Retiro convirtieron a la Corte de España en una de las más deslumbrantes de Europa, y se convirtieron en el punto de encuentro para multitud de poetas, escritores y dramaturgos, atraídos por la posibilidad de crear obras y arte con los que entretener a la Corte.

Lope de Vega, en su obra póstuma La Vega del Párnaso (1635), recoge una descripción poética de las fiestas de inauguración del Palacio nuevo. De acuerdo con la sensibilidad artíctica del monarca, se dieron la mano en ellas la pintura y la literatura, la música y el teatro, el deporte y la danza, los fuegos de artificio, las corridas de toros y las lanzas.

El estanque del Retiro fue una de las zonas donde se llevaron a cabo las representaciones más impresionantes. El estanque no ha cambiado mucho en su trazado desde que se abrió el Real Sitio del Buen Retiro en 1633. En la antigüedad, salían de él dos canales, poseía una isleta central y, obviamente, el Monumento a Alfonso XII no existía, encontrándose en su lugar un elegante embarcadero. El 29 de Junio de 1635 se representó en la isleta la obra Los Encantos de Circe, de Calderón de la Barca. La obra disponía de tramoyas y escenarios que dejaron encantados a los asistentes por su gran calidad y espectacularidad. Otra obra famosa fue el espectáculo de recreación naval (naumaquia) de 1639, El Mayor Encanto, Amor, también de Calderón de la Barca. Lujosas góndolas forradas de metales preciosos fueron traídas desde diversos lugares de Europa para el disfrute de la Corte (y sólo para ellos, recordemos que el público general tenía prohibida la entrada).

Exceptuando alguna actuación esporádica, el uso del estanque como escenario decayó con los años. Cabe destacar la película de 1964, El fabuloso mundo del circo, de Samuel Bronston, una co-producción entre España y Estados Unidos (y en la que aparecía un John Wayne que casi se queda frito en el plató por el cáncer de pulmón galopante que tenía de tanto fumar). Algunas de las escenas de la película fueron grabadas en Chinchón, Vicálvaro y Aranjuez, entre otras localidades madrileñas, aparte de, por supuesto, en el Estanque del Retiro.

Ya que el blog ha estado cerrado tres semanas, me gustaría seguir con esta entrada, hablando un poco de la historia de algunos monumentos del parque, que creo que tienen mucho encanto, así que manteneos en espera para el siguiente post, entre hoy y mañana :)

¡Feliz Navidad a todos!

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3Dec/091

Fuencarral

En Madrid, Fuencarral puede ser dos cosas, un barrio situado al norte de la capital, que comprende el término municipal de la antigua villa de Fuencarral, y una calle, que parte de la Gran Vía a la altura de la Red de San Luis y llega hasta la Glorieta de Quevedo. La estación de metro se encuentra en el barrio, antigua Villa de Fuencarral.

Fuencarral

¿De dónde proviene el nombre de Fuencarral?

El nombre de la calle viene heredado del de la Villa. Según Antonio Capmany y Montpalau en su Orígen histórico y etimológico de las calles de Madrid (1863, y un libro al que recurro bastante para escribir las entradas), la calle Fuencarral fue construida sobre el antiguo Camino de Fuencarral, que recorría los terrenos de los montes de Fuencarral. El camino se llamaba así simplemente por dirigirse hacia el Norte a la Villa de Fuencarral. Cuenta que los montes se mantuvieron en un estado bastante agreste hasta el siglo XVI, en la época de Carlos I. Ya con Felipe III se edifica en la zona al expandirse Madrid, desapareciendo los montes. La descripción que da de ellos es, cuando menos, poética:

"Todo lo que ocupa esta calle eran los antiguos y encumbrados montes de Fuencarral, y hasta donde llegaba el somo de sus labores, picos agudísimos que llamaban la atencion de los geólogos, poblados de arbustos y de encinas, donde se mecian las lozanas espigas del trigo, de la cebada y de la avena por muchos parajes, divisándose á lo lejos las yuntas que dirigían los afanosos labriegos, y en los cotos no lejanos saltaba la caza menor, corrían los gamos y huían los javalíes."

La Villa de Fuencarral propiamente dicha se fundó en el período de recolonización y migración de las tierras cristianas desde el Norte peninsular a principios del siglo XIII. Algunos apuntan a 1202 como la fecha de fundación de Fuencarral, otros a 1375 (casi nada, 173 años de diferencia...). Aún así, como muchos otros municipios de Madrid, la zona empezó de forma muy humilde, no siendo referenciada en documentos como Fuencarral hasta 1579.

El origen del nombre surge a base de una fuente que se encontraba en la Villa. Esta fuente era básicamente un abrevadero en el que paraban los carreteros y arrieros para que pudiesen descansar sus animales. Al lugar donde se encontraba la fuente se le denominaba Carra, una palabra cuya etimología es... uhmm... digamos que bizarra. Hay quien dice que significa "sitio donde paran los carros", otros que simplemente "camino de piedra" y en otras fuentes he visto que tiene raíz común con otras ochocientas mil palabras que básicamente venían a significar ciudad, pueblo, poblado, aldea, asentamiento y una lista de 500 sinónimos más que me hacen pensar que la gente no era muy original... Lo importante es que a ese sitio le llamaban carra, y a la fuente, pues la Fuente de Carra, lo cual derivó en Fuencarral. A principios del siglo XX, todavía existía esta fuente, a la que se conocía con el nombre de "Fuente del Concejo" y estaba en el camino viejo de Alcobendas.

Hay otra teoría que dice que había una fuente llamada Fuente Real en la localidad, pero parece que todas las páginas que hablan de ello la ponen a parir, así que...

La Casa Grande de Fuencarral. Es un edificio del siglo XVII, que constituía una unidad de producción agrícola autosuficiente. ¡Aún sigue en medio del barrio, click para verla!

La Casa Grande de Fuencarral. Es un edificio del siglo XVII, que constituía una unidad de producción agrícola autosuficiente. ¡Aún sigue en medio del barrio, click para verla!

Los vecinos de Fuencarral vivían de la agricultura y de la ganadería, y bastante mejor que los de otros municipios. Al contrario que otros municipios, Fuencarral no tenía ausencia de tierras de pasto, aunque tampoco le sobraban. Era considerada como buena tierra de labranza de trigo, cebada y centeno. Parte de la cebada y el centeno sustentaban al ganado de labor, mulas y bueyes, y los montes cercanos se utilizaban como tierras de pasto durante el invierno para el ganado menor. Estos montes eran también una excelente fuente de leña para Madrid, así como de caza. Por si fuera poco, era uno de los mejores lugares de Madrid para cultivar el vino moscatel.

Y, paradójicamente, en una villa que adquirió su nombre por una fuente, lo que SÍ faltaba (porque en la Edad Media no podías tener todo), era agua...

Fuencarral mantuvo su existencia tranquila y comparativamente lujosa durante siglos. Ni siquiera fue horriblemente afectada como población por la guerra civil. El 20 de octubre de 1951, la villa de Fuencarral fue incorporada a la capital de España.

En la distancia, entre las sombras, Vaciamadrid agitaba un puño en señal de envidia vengativa.

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29Nov/090

Moncloa

Moncloa es una estación de metro, así como una estación de autobuses regionales que se dirigen a los pueblos y localidades de la periferia, formando un gigantesco intercambiador de transportes. Es el lugar de encuentro de Universitarios y estudiantes al encontrarse cerca de la Ciudad Universitaria y de una de las zonas más importantes para salir por la noche en Madrid (aunque mucho menos que hace unos años): Los Bajos (de Argüelles o de Moncloa, según a quién preguntes...). A la salida de la estación se encuentran varios monumentos madrileños: el edificio del Ejército del Aire, el Arco de la Victoria y el Faro de Moncloa.

Moncloa

¿De dónde proviene el nombre de Moncloa?

La historia de la Moncloa es también de culebrón, pero de estos áridos en los que jamás pegan un tiro a J.R., y los personajes lo único que hacen es venderse tierras unos a otros.

Al Norte del Palacio Real, pasado el Real Sitio de la Florida (donde hoy está el Templo de Debod, más o menos), se encontraba una huerta llamada Fuente el Sol, propiedad del Cardenal Gaspar de Quiroga y Vela, arzobispo de Toledo. A su muerte, donó la huerta al rey Felipe II, pasando a ser propiedad de la corona.

En 1613, el Rey Felipe III tuvo que vender la huerta, entre otras propiedades, para pagar las deudas que había contraído su padre (no olvidemos que durante Felipe II España estaba en guerra día y noche, y se entró en quiebra económica tres veces durante su reinado). Los terrenos fueron vendidos a varios capitanes, que al final fueron a vender su parte a la condesa de Valencia, Juana Manrique de Lara. A la muerte de la condesa, la huerta fue heredada por su hija, María de Rojas Manrique de Lara (en serio, hasta los nombres son de culebrón), casada con Antonio Portocarrero Enríquez de la Cabrera. El buen Antonio ostentaba el título de conde de la Monclova, señorío de Sevilla conocido hoy en día como Fuentes de Andalucía.

De este modo, la huerta Fuente el Sol se convirtió en la Huerta de Monclova, que posteriormente degeneró en Moncloa (en 1792 figura por primera vez como Moncloa). En 1660, fue adquirida por Gaspar de Haro y Guzmán, marqués del Carpio y de Eliche, y unida a los terrenos de la huerta de Sora (donde actualmente está el Palacio de la Moncloa, cuya primera encarnación la construyó él). El terreno fue cambiando de manos a lo largo de los años, hasta que, en 1802, Carlos IV adquirió el palacete y la huerta para añadirlos a el Real Sitio de la Florida que, a partir de entonces, fue conocido como el Real Sitio de la Moncloa.

Isabel II cedió al Estado en 1832 toda la propiedad de la Moncloa, que pasó a depender del Ministerio de Fomento. Sin embargo durante la guerra civil el edificio fue destruido, siendo reconstruido por Diego Méndez en 1955 siguiendo el modelo de la Casita del Labrador, de Aranjuez. Este palacio es el que podemos ver en la actualidad. En 1977 se trasladó aquí la Presidencia del Gobierno y se destinó además a residencia del Presidente del Gobierno.

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Aparte de los edificios famosos que hay hoy en día, cabe destacar otro de gran relevancia histórica: la Cárcel Modelo de Madrid, construida en 1877 en el solar que hoy en día ocupa el edificio del Ejército del Aire.

La cárcel seguía el modelo panóptico de Jeremy Bentham, que permite a un vigilante observar a todos los prisioneros sin que éstos puedan saber si están siendo observados o no, con una rotonda o cuerpo central poligonal destinado al cuerpo de vigilancia de la penitenciaría, y radial, mediante galerías de forma estrellada que convergen en el espacio central. La Modelo poseía 5 de estos brazos radiales, de 4 plantas cada uno, con una capacidad total de 1200 celdas.

La Modelo fue considerada una revolución de las condiciones penales en Madrid. Hasta la guerra civil. Entonces fue considerada como el sitio donde se pegaba tiros a los presos molestos para que no estorbasen en la actividad mucho más importante de pegar tiros a otros fuera...

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25Nov/090

Antón Martín

La parada de Antón Martín se encuentra en pleno centro de Madrid, en el cruce de la calle Atocha con la plaza de su mismo nombre. En los alrededores de esta estación se hallan la Filmoteca Española, el Teatro Monumental y la Iglesia de San Sebastián. La estación fue de las primeras en ser abiertas, en 1921.

Antón Martín

¿De dónde proviene el nombre de Antón Martín?

Obviamente, el nombre de la estación es heredado de la plaza. Pero, ¿de dónde viene el nombre de la plaza? O más bien, dado que parece que Antón Martín es un nombre propio, ¿quién era Antón Martín?

Antón Martín nació en Mira, Cuenca, en el año 1500, hijo de dos campesinos acomodados, Pedro de Aragón y Elvira Martín. Don Pedro murió cuando Antón era pequeño, forzando a la viuda a casarse de nuevo, hecho que no fue demasiado bien acogido por Antón y su hermano Pedro. Así pues, decidieron independizarse y buscarse la vida cada uno por su lado. Antón fue a parar a Madrid, donde se ganó la vida como miliciano, y finalmente acabó trabajando como soldado profesional en Valencia. Y así habría seguido su vida, si no fuese por un "momento culebrón" que la cambiaría por completo y le convertiría... en uno de los padres de la medicina española.

El caso es que el hermano de Antón, Pedro, había acabado yendo a parar a Guadafortuna, pueblo de la provincia de Granada. Allí, una familia de bien se había propuesto casar a Pedro con una de sus hijas. Ante la negativa de Pedro, la reacción de la familia fue asesinarle. Una gente maja, maja. Como es lógico, Antón viaja a Granada para exigir justicia. La familia es apresada y el asesino, Pedro de Velasco, condenado a la horca. Sin embargo, la popularidad de la familia en el pueblo hace que los vecinos protesten contra una condena tan brusca. Antón Martín se niega a cambiar la pena, sediento de venganza (comprensiblemente).

Da la casualidad de que en esos momentos se encuentra en Granada el religioso Juan de Dios, buscando recursos para levantar un hospital y,  enterado del suceso, aborda a Antón para intentar convencerlo de las virtudes del perdón. Se forma una amistad entre los dos, y finalmente el asesino es perdonado. Antón se convierte en discípulo de Juan de Dios y, cuando éste muere en 1550, es él el elegido para continuar su obra. Volviendo a Madrid, presenta al rey Carlos I el proyecto de crear en la ciudad un hospital para enfermos de cirugía.

El hospital, conocido en Madrid como de Nuestra Señora del Amor de Dios o de Antón Martín, que además era convento de hospitalarios, se construyó en el año 1552, gracias a la cesión de dos extensos terrazgos propios de Hernando de Somontes y Catalina de Reinoso, su mujer.

El Hospital de Antón Martín en el plano de Texeira

El Hospital de Antón Martín en el plano de Texeira

El hospital, que con el tiempo absorbería al de San Lázaro y se converiría en el mayor de la villa, es considerado como uno de los primeros focos de ciencia médica en España. Fue fundado en un período muy necesario para la salud de los madrileños: en 1492, por el Edicto de Granada, se había expulsado a todos los judíos no convertidos de España. Desgraciadamente, la ciencia médica española se encontraba básicamente en manos de los judíos, que poseían una tradición médica mucho más extensa que la de los cristianos. La curación de la gente, de este modo, quedó en manos de charlatanes e impostores durante estos años.

El convento-hospital fue el primer centro dedicado a la dermatología y venerología (dado a la extensión de estas enfermedades en el centro de Madrid, en el que abundaba la prostitución y la suciedad). Además, se creó en su seno la  primera escuela de cirugía de Madrid. Esta escuela de cirugía se adelantó en 14 años a la creación de una cátedra sobre la materia en la universidad de Valladolid.

En 1656 se construye una pequeña iglesia adjunta al edificio, hoy reconstruida como iglesia parroquial de San Salvador y San Nicolás, y parte de las crujías en las que se sanaban a los enfermos. El conjunto es demolido a finales del siglo XIX, y sólo se salva el templo, el cual fue incendiado en 1936 y reconstruido tras la Guerra Civil.

¿Datos curiosos? Como primera medida la plaza tenía una de las puertas de la Cerca de Felipe II, la conocida como Puerta de Antón Martín. Ahora bien, teniendo en cuenta que la cerca fue construída sobre la misma época del hospital, cabe preguntarse qué nombre se le daba antes a la plaza, ¡o siquiera si existía! No he encontrado datos a ese respecto... Más datos curiosos: la plaza hoy en día no tiene numeración. Las casas y comercios situados en ella toman la numeración de la calle Atocha, siendo la plaza considerada sólo como un ensanche de la calle. Y otro más: en esta plaza fue dónde comenzó el famoso Motín de Esquilache.

Y finalmente la curiosidad por excelencia. El hospital fue derribado en 1899, y fue trasladado a la calle Doctor Esquerdo. Allí se mantuvo hasta los años sesenta, cuando volvió a derribarse el edificio, ya antiguo, para construir en su solar un hospital más moderno y equipado. De este modo, el nieto del hospital de Antón Martín es el que hoy conocemos como... ¡Gregorio Marañón!

Como plaza vale más bien poco...

Como plaza vale más bien poco...

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22Nov/0910

Pozuelo Oeste

Ok, en realidad, la estación de metro ligero de Pozuelo Oeste no está siquiera cerca del casco histórico de Pozuelo. Se encuentra al Suroeste de la zona de Somosaguas, cerca del Parque empresarial La Finca y de un aparcamiento situado en medio de la nada que da muy mal rollo. En serio, ¡esta es una de esas estaciones que se construyen antes que el mundo que la rodea! Mirad

Pero quería hablar de la historia de Pozuelo. Y, como es mi blog, puedo hacer trampas.

The middle of fucking nowhere

The middle of fucking nowhere

¿De dónde proviene el nombre de Pozuelo Oeste?

El Oeste voy a obviarlo, no hace falta ser un genio para imaginarlo. Pero, ¿y Pozuelo?

Si hay algo que es casi totalmente desconocido por los habitantes de Madrid, es su hidrografía. A fin de cuentas, sólo hay un río "grande", el Manzanares, y casi todos sus afluentes han sido engullidos por la ciudad. Muchos de ellos se han secado, otros son canalizaciones subterráneas, o han sido recanalizados para poder construir más ciudad sin tener que preocuparse de tender cuatro puentes.

Este es el caso de la localidad de Pozuelo de Alarcón, por la cual pasaban en la antigüedad varios arroyos, afluentes o bien del Manzanares o del Guadarrama, de la mayoría de los cuales sólo queda el nombre y la cuenca hidrográfica. El más importante, por su relevancia histórica, es el arroyo Meaques, que corre por el sur del municipio y recibe las aguas de los arroyos de Prado del Rey y de Retamares (este sí se mantiene en superficie, más o menos). Otro arroyo es el Arroyo de las Huertas, también conocido como Arroyo de Pozuelo. Éste último recorre el norte del municipio, aunque hoy en día está canalizado prácticamente en su totalidad...

"¡Rápido! ¡Es el Arroyo Pozuelo! ¡Tapadlo con cemento!"

"¡Rápido! ¡Es el Arroyo Pozuelo! ¡Tapadlo con cemento!"

Supuestamente, es este arroyo el que da su nombre al municipio. Pero, ¿por qué se llama Pozuelo el arroyo?

El origen de Pozuelo, conocido en un principio como Pozuelo de Aravaca, está en el año 1208, cuando el rey Alfonso VIII estableció los límites de Segovia con Toledo, Madrid y Alamín. Pozuelo, fundado como "Pozolos", quedó contenido dentro del territorio asignado a Madrid, y perteneciente al territorio de Aravaca. El nombre se le dio, sencillamente, debido a la significativa existencia de pozos y manantiales alrededor del río.

En un principio se trataba de un municipio dependiente de Madrid, propiedad de la Corona. Sin embargo, en el siglo XVII (año 1631) pasó al régimen de jurisdicción señorial por compra de Don Gabriel Ocaña de Alarcón, dentro de un contexto general de financiación de las arcas reales mediante venta de oficios, títulos y jurisdicciones. De esta forma, el municipio adquirió su nombre actual, Pozuelo de Alarcón.

Durante la mayor parte de su historia, los habitantes de Pozuelo vivían de la agricultura, la ganadería, la industria de curtidos o del trabajo en Madrid. No fue hasta 1870 que empezaron a aparecer las primeras residencias de veraneantes adinerados, viviendas unifamiliares conocidas como "hoteles". En torno a la estación de ferrocarril de Pozuelo surge el Barrio de la Estación, que llegará a convertirse en el segundo distrito del pueblo. En el siglo XX, durante la Guerra Civil, Pozuelo sufre mucho al encontrarse en la línea del frente, hasta tal punto que adquiere la condición de "Pueblo Adoptado", un nivel de protección especial para aquellos pueblos que habían sufrido más la guerra.

La gestación del Pozuelo actual empieza en 1983, cuando el edil José Matín-Crespo Díaz, doctor arquitecto y especialista en urbanismo, comienza a gestar un ambicioso plan urbanístico para el municipio madrileño. El primer cambio es la aparición de importantes zonas residenciales, como Somosaguas, Montealina, Monte Gancedo o Monteclaro, que supone la instalación en Pozuelo de profesionales liberales, altos ejecutivos y directivos. El segundo cambio viene de la mano del desarrollo de parques empresariales, como el mencionado de la Finca o la Ciudad de la Imagen.

¡Bonus! Desde Pozuelo se ve la nube de mierda verde que flota sobre Madrid. Vivimos dentro de esa atmósfera :-S

¡Bonus! Desde Pozuelo se ve la nube de mierda verde que flota sobre Madrid. Vivimos dentro de esa atmósfera :-S

19Nov/091

Noviciado

Noviciado es una parada de la línea 2 de metro que tiene dos peculiaridades: la primera es que las escaleras de acceso, mostradas en la imagen, son de las más estrechas de toda la red. La segunda es que si te crees que puedes coger la línea 2 desde Plaza de España, como anuncian los carteles, estás jodido: te espera un trasbordo eterno en el que tendrás que bajar y subir más escaleras que en la Giralda.

Noviciado

¿De dónde proviene el nombre de Noviciado?

El nombre de la parada de metro, y de la calle, proviene del Noviciado o Casa de Probación de la Compañía de Jesús, que fue uno de los más importantes centros jesuitas en Madrid. El edificio fue fundado en el año 1602 por Ana Félix de Guzmán, marquesa de Camarena e hija de don Pedro de Guzmán, primer Conde de Olivares, con el nombre de Casa de San Ignacio (de Loyola, fundador de la orden en 1534). Ocupaba una manzana completa en la calle San Bernardo, delimitada por dicha calle, y las hoy llamadas Noviciado, Reyes y Amaniel, con una amplia huerta en su interior. La iglesia del conjunto, con planta era de cruz latina, crucero y una gran cúpula, estaba dedicada a San Ignacio confesor, ya que Ignacio de Loyola aún no había sido canonizado. Y, como el nombre indica, el edificio era la residencia de los novicios de la orden.

Los jesuitas, sin embargo, presentaban un "pequeño problema" a las monarquías europeas. La congregación se destacaba por profesar los tres votos normales de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, aparte, un cuarto voto de obediencia al Papa. Unido a esto, era una congregación bastante intelectual. En resumen, no era fácil utilizarles como peones y mangonearles.

Obviamente, los monarcas hicieron lo que mejor se le daba hacer a un monarca: lo que les salió de los huevos. Los jesuitas fueron expulsados de muchas monarquías europeas, entre ellas la española a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767. Los edificios de los jesuitas quedaban así libres para ser otorgados a otras congregaciones o a particulares.

Hacer click en la imagen para un poco más de información

Hacer click en la imagen para un poco más de información. Es como hoy en día, pero sin la roña y con una iglesia adobada...

Tras la expulsión de los jesuitas, el edificio pasa a albergar a la comunidad de Padres del Salvador, que lo modernizan ligeramente para ajustarlo a sus necesidades. Esta congregación se mantuvo allí hasta el año 1836, en el que, con la desamortización de Mendizábal, pasó a ser de propiedad estatal.

¿Qué hacer entonces con ese edificio inmenso?

Siete años más tarde, las autoridades estaban intentando desesperadamente encontrar un edificio permanente para la recién trasladada Universidad de Alcalá (la Universidad Central, más tarde Complutense). La Universidad había pasado ya por el edificio del Seminario de Nobles (1836-37) y el convento de las Salesas Nuevas (1837-44), ambos provisionales. De este modo, la Universidad Central se instala en el antiguo Noviciado. Pocos años después, el deficiente estado del edificio aconseja su demolición y posterior reconstrucción, inaugurándose de nuevo en 1855, como sede del Rectorado y de las Facultades de Filosofía, Teología y Derecho. Únicamente se respeta la estructura de la iglesia, convirtiéndola en el Paraninfo de la Universidad. La Universidad se mantuvo allí hasta el año 1927, en el que empezó a construirse la Ciudad Universitaria.

En la actualidad, alberga al Instituto de España, el organismo que reúne a las Reales Academias de nuestro país.

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El Coliseo del Noviciado. Hacer click para más información

Entre los datos curiosos cabe destacar la existencia de una de las primeras salas de proyección (de cine mudo) de Madrid, el Coliseo del Noviciado. La sala fue construida a principios del siglo XX, provista de una pantalla de 30 metros, con escenario, lámparas ornamentales y un aforo para 600 personas. Era algo así como el Kinépolis de principios del siglo pasado, aunque desconozco si habría que pagar órganos internos para poder ver una película.

Dada la cercanía a la Universidad Central, entre su clientela se encontraban muchos estudiantes que pasaban su tiempo libre viendo las más conocidas películas mudas de la época. Dado que a la Universidad iban más bien pocas mujeres, debo deducir que el cine en esa época era muchísimo más aburrido.

El Coliseo se mantuvo una década, hasta que fue destruido por un incendio en 1912. En 1915 se abrió en su lugar el teatro Álvarez Quintero, convertido luego en sala de cine y, hoy en día, pisos dedicados a la especulación inmobiliaria -.-

13Nov/092

Alameda de Osuna

La Alameda de Osuna es un barrio de Madrid perteneciente al distrito de Barajas. Tiene la particularidad de ser el barrio con más zonas verdes por metro cuadrado de la capital. Esto se debe tanto a la existencia de zonas ajardinadas en la mayoría de urbanizaciones, como a la existencia o proximidad de dos parques públicos de gran importancia: El Capricho y el Parque Juan Carlos I, de los que hablaré en otra entrada.

Alameda

¿De dónde proviene el nombre de Alameda de Osuna?

La zona ocupada por el barrio ha tenido asentamientos humanos dispersos desde los inicios de la Edad de Bronce. En la zona se hallaron los restos de una cabaña de adobe, así como silos de almacenaje, recipientes de cerámica y otros utensilios que han sido datados entre los años 1600 y 900 A.C. También se encontraron restos de la Edad de Hierro, consistentes en abundantes fragmentos de recipientes cerámicos fabricados con torno alfarero y decorados con pinturas de estilo celtibérico. Asimismo, hay indicios de ocupación romana. Se piensa que los romanos utilizaban la zona de Barajas, a las afueras de Complutum, como zona de recreo y esparcimiento.

La población que le da el nombre al barrio, sin embargo, fue La Alameda, fundada en 1231, como muchos otros pueblos cristianos creados por la migración desde el norte que acompañó a la Reconquista, y de la que ya he hablado en entradas anteriores. El pueblo fue llamado así por situarse en él zonas de cultivo de álamos (alamedas), árbol muy apreciado por su aspecto ornamental y por la gran calidad de su madera.

Al igual que el resto de municipios de Madrid durante esta época, La Alameda es un pueblo pequeño, dedicado casi en exclusiva a la producción rural. Aparte de sus álamos, La Alameda producía abundante suministro de pan a la ciudad de Madrid.

Castillo

En el siglo XV, la zona de Barajas fue agrupada en señorío y entregada a la familia Zapata, tras unos trámites legales interminables, propios de una telenovela actual (Barajas había sido otorgada en el año 1369 a D. Pedro González de Mendoza). El litigio se resolvió finalmente en 1431, fecha en la que comenzó (o acabó, no se sabe seguro) la construcción del conocido como Castillo de los Zapata, castillo de La Alameda o castillo de Barajas. El castillo, que se encuentra en estado de semi-ruina en la actualidad, es una de las cuatro fortificaciones medievales que se conservan dentro del término municipal madrileño, junto con el castillo de Viñuelas y los restos de la muralla árabe y cristiana de la capital. Es además el único castillo que hay dentro del casco urbano.

Durante los siglos XV y XVI, se estima que la población de La Alameda era de unas 100 familias. Su economía era pobre, ya que su actividad agricultora se desarrollaba en campos de arenisca, de muy bajo rendimiento, y su actividad ganadera era inexistente, al no existir pastizales naturales próximos. El pueblo habría acabado despoblado de no ser por dos hechos ocurridos en los siglos XVII y XVIII: En 1622 murió en el Castillo de La Alameda el duque de Osuna, después de un breve cautiverio. Tras su fallecimiento, la condesa de Benavente, su esposa, decidió comprar las tierras adyacentes. El segundo hecho fue la adquisición en 1783 por parte de Pedro de Alcántara Téllez de Girón, noveno duque de Osuna, de unos terrenos con una casa de labor, una huerta y varios edificios, lo poco independiente que quedaba del municipio de La Alameda. Las obras realizadas por el duque y la influencia que tuvo en la transformación de toda la zona circundante fueron de tanta importancia que La Alameda empezó a conocerse como La Alameda de Osuna.

Así, el barrio pasó a convertirse en una finca privada del ducado de Osuna. La familia noble, sin embargo, utilizaba el palacio situado en el vecino parque de El Capricho como residencia, y el castillo y la zona colindante se deterioraron mucho, especialmente en el siglo XIX, cuando el castillo fue expoliado y sus materiales empleados para la construcción del panteón de los Fernán Núñez, familia que heredó el título nobiliario del condado de Barajas. En la primera mitad del siglo XX, volvió a sufrir nuevos daños, durante la guerra civil.

primeras edificaciones

No es hasta mediados del siglo XX que se empiezan a construir las primeras edificaciones modernas en la zona de Alameda de Osuna. En 1959 se construye en la parte más occidental del barrio el mayor motocine al aire libre de España, con una gigantesca pantalla de hormigón y un aparcamiento con más de 600 plazas. En 1960 aparecen los primeros edificios residenciales, como los que se ven en la foto. Para el año 1974, la Alameda de Osuna era un barrio moderno y residencial, con amplios espacios abiertos y zonas verdes y con una población mayoritariamente formada por jóvenes familias de clase media.

La llegada del metro tuvo que esperar algunos años, al encontrarse relativamente lejano el barrio del centro de la capital. La parada de metro de Alameda de Osuna se abrió al público el 24 de noviembre de 2006, junto con El Capricho. Estas dos estaciones tienen la peculiaridad de estar entre las de andenes más anchos de la red de metro, al haber sido construidas en terrenos en los que había bastante espacio subterráneo libre.

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9Nov/094

Bilbao

La Glorieta de Bilbao es un punto de cita de la capital. Situada en la confluencia de las calles Fuencarral y Malasaña, se convierte en parte fundamental de uno de los ejes nocturnos de Madrid. Y, además, están alojados en ella -o cerca de ella- algunos de los bares con más encanto e historia de la zona.

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¿De dónde proviene el nombre de Bilbao?

Buah, ¡ésta es muy fácil! Pues se llamó así a la Glorieta en honor a la ciudad.

Pero entonces mi musa me susurró: "Vale, muy bien. Pero, ¿por qué? ¿Por qué no Glorieta de Valencia? ¿O Glorieta de Vigo?" Así que tuve que dejar la vaguería a un lado y recurrir de nuevo a los libros.

La Glorieta de Bilbao era en el siglo XVII las afueras de Madrid. Como parte de la construcción de la Cerca de Felipe IV, se alojó en las proximidades de la Glorieta una de las puertas. Esta puerta, construída en 1625, se encontraba a la altura del Palacio de los Marqueses de Terranova, frente a la actual calle de Ruíz. Como ocurrió con muchas puertas de las cercas de Madrid, fue restaurada unos años más tarde, en 1767, y situada finalmente al final de la calle Fuencarral.

Ambas puertas fueron conocidas como la Puerta de los Pozos, o Puerta de los Pozos de la Nieve, haciendo alusión a unos pozos o cuevas que existían extramuros, en la zona en la que hoy está el barrio de Chamberí, en los que se almacenaba durante el invierno la nieve que se traía desde la Sierra de Guadarrama, para utilizarla como hielo en los meses de verano. En ocasiones también se guardaba en estos pozos la nieve que se recogía en los días de nevada. Días de nevada. En Madrid... (para ser justos, era la Pequeña Edad de Hielo, lo mismo nevaba más...).

Plano de Texeira, en 1656. Si hacéis click podéis ver una imagen ampliada, en la que se ve la Puerta de los Pozos de la Nieve, justo debajo del escudo

Plano de Texeira, en 1656. Si hacéis click podéis ver una imagen ampliada, en la que se ve la Puerta de los Pozos de la Nieve, justo debajo del escudo

Con el tiempo, la ciudad fue creciendo al otro lado de la cerca, y se fueron cerrando algunas de las puertas, así, la competencia y registros de la Puerta de Foncarral (en la salida Norte de la Plaza de Ruíz Jiménez, o San Bernardo), fue trasladada a la Puerta de los Pozos, cambiándose el nombre por el de Puerta de San Fernando.

El nombre sin embargo, no duró mucho, y en 1837 se la dió el nombre de Puerta de Bilbao. El porqué de este nuevo nombre, sin embargo, seguía difuso, hasta que pude encontrar la explicación que, en 1844, dio Ramón de Mesonero Romanos, un tipo que, hablando en plata, sabía un cojón de Madrid. La Puerta era una de las que quedaban mirando al Norte, y daba entrada a la carretera real de Francia (del que ya he hablado en la entrada de Cuatro Caminos). La carretera real de Francia salía de la capital hacia el norte, hasta llegar a Irún, ciudad situada en la Comunidad Autónoma Vasca justo al lado de la frontera con Francia, y que adquirió por su situación una gran relevancia en el tráfico de personas y mercancías por tierra hacia el resto de Europa, especialmente con la llegada del ferrocarril. Así, el verdadero misterio no es por qué la llamaron Puerta de Bilbao, sino por qué no la llamaron Puerta de Irún, y a ese respecto Mesoneros... ni pío.

Mi suposición es que a pesar de que Irún era extremadamente importante como puesto de frontera con el resto de Europa, Bilbao se encontraba a principios del siglo XIX en los comienzos de una increíble industrialización, que la llevarían a ser fuente de materias primas para la industria española. Mientras que el ferrocarril llegó a Bilbao en 1857, no llegó a Irún hasta 1864. En 1837, a pesar de que Irún era la "cabecera" de la carretera real, Bilbao seguía siendo una ciudad más grande y más relevante que ésta.

En 1868, fue derribada la puerta, al igual que el resto de la cerca, ya que ya no valía para nada. Finalmente, en el año 1875 la explanada en la que había estado situada se denominó Glorieta de Bilbao, en honor a la puerta que había estado allí tantos años.

El Dafé Comercial en la Glorieta de Bilbao hoy en día

El Café Comercial en la Glorieta de Bilbao hoy en día

Hablando de la historia de esta Glorieta hay que mencionar al Café Comercial, uno de los más antiguos de la capital, fundado el 21 de marzo de 1887. El café era un famoso lugar de tertulias literarias en el periodo de la posguerra y es considerado uno de los cafés de la Edad de Oro de Madrid. Entre otras peculiaridades, como era la de servir un café exquisito, se cuenta que fue uno de los primeros cafés de la capital en emplear camareras.