Próxima Estación
30Dec/090

Congosto

Congosto es un PAU creado al sur de la antigua Villa de Vallecas, y ha llegado a unirse a ésta formando un barrio más (aunque no administrativamente) del distrito de Villa de Vallecas. La estación de metro entró en servicio el 4 de marzo de 1999, como parte de los ambiciosos planes de ampliación acometidos en ese año.

Congosto

¿De dónde proviene el nombre de Congosto?

El nombre de la estación viene heredado de la calle en la que se encuentra, la calle Congosto.

El nombre de Calle Congosto se debe a la existencia de un camino que llevaba desde Vallecas hasta el río Manzanares, situado al sur, conocido como el Camino del Congosto.

¿Por qué el nombre de ese camino? Para descubrirlo debemos retroceder hasta el año 1770, en el que comienza la construcción del Real Canal del Manzanares.

Trazado del Real Canal del Manzanares

Trazado del Real Canal del Manzanares en el mapa de Tomás López, 1773

El Real Canal del Manzanares era un ambicioso proyecto (tan ambicioso que jamás funcionó...) para crear una canalización que uniese la capital con Aranjuez. Una vez llegado a Aranjuez, el canal se dividiría para ir a Lisboa por el Tajo o por otro canal a Sevilla. Los primeros planes para semejante obra de ingeniería comienzan durante el reinado de Felipe II, encargados a Juan Bautista Antonelli. Aunque Antonelli realiza una serie de mediciones para estudiar la viabilidad del proyecto, así como una serie de trayectos fluviales por el Manzanares, el Jarama y el Tajo, el proyecto se estanca debido a problemas de propiedad (los terratenientes y propietarios de molinos, presas e ingenios hidráulicos, se opusieron de forma tajante a la utilización de sus tierras para la construcción del canal) y al excesivo coste que tendría la obra.

Hubo que esperar al año 1770, en el que Pedro Martinengo realizó por iniciativa privada las obras del primer tramo del canal, que hizo navegable el río Manzanares. Este tramo comprende desde Puente de Toledo, hasta la octava esclusa, en la Cañada Real Galiana. El Canal adquiere la denominación de "Real" cuando es comprado, en 1779, por Carlos III, que aporta dinero para ampliarlo hasta una novena esclusa.

Tras la invasión francesa, Fernando VII continúa la construcción del canal hasta Rivas-Vaciamadrid, la décima esclusa, donde inicia la edificación del embarcadero. El canal se utilizó para el transporte fluvial de algunos materiales, como yeso y piedras, para la construcción de edificios en la Villa.

Sin embargo, en 1851 se inaugura la línea de tren a Aranjuez, el Tren de la Fresa (denominado así por ser esta mercancía una de las que interesaba transportar rápidamente desde la huerta, junto a los espárragos. Pero el Tren del Espárrago habría sido algo terrible. Las fresas son divertidas y amigables, los espárragos hacen que te huela el pis raro). El ferrocarril hace totalmente innecesario el transporte fluvial, de modo que el canal queda sin fondos de la Corona, y acaba abandonado. Hoy en día apenas subsisten algunos fragmentos aislados y ruinosos del mismo (algunos de los cuales han surgido durante las obras de soterramiento de la M-30). La Casa de la Cuarta Esclusa es uno de los restos mejor conservados.

Una vez conocida toda esta historia, podemos preguntarnos al final, ¿por qué Congosto?

Este puente es el culpable

Este puente es el culpable

Al final del Camino del Congosto se encuentra un pequeño puente de piedra, que antaño cruzaba el Real Canal. Este puente, hoy en día una ruina que atraviesa un cauce totalmente seco, era especialmente estrecho, o angosto. En la época, la palabra "congosto", que hoy en día describe exclusivamente un desfiladero entre montañas, era utilizada como sinónimo de angosto (es fácil ver por qué, ya que un desfiladero entre montañas es estrecho. De hecho, las dos palabras en latín tienen la misma raíz, angustus y coangustus).

El puente era conocido de este modo como Puente del Congosto.

Es particularmente curioso que un puente situado a casi 7 kilómetros y medio al sur del PAU de Congosto sea el que le da el nombre. ¡El Camino del Congosto es muy largo!

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27Dec/090

Retiro, parte III

Aquí tenéis la última parte de esta entrada triple.

Quiosco de la música y Casa de Vacas (localización)

El Quiosco de la música del Retiro se encuentra situado en la Plaza del Maestro Villa, así llamada en honor al maestro Ricardo Villa, afamado director de la Banda municipal de la ciudad a principios del siglo XX. El quiosco fue ordenado construir por el Ayuntamiento en 1925, levantado por el arquitecto municipal Luis Bellido. En él se llevan a cabo algunas actuaciones musicales.

La Casa de Vacas, actualmente un Centro Cultural, ha sido a lo largo de la historia una pista de patinaje y una sala de fiestas (Pavillón), pero originariamente (1873) era un establecimiento en el que se guardaban reses. Cuando la gente pedía un vaso de leche, podía ver cómo los encargados de la Casa ordeñaban a la vaca, par a continuación servírsela en un bar situado al lado de los establos.

Era el McDonalds del siglo XIX

Era el McDonalds del siglo XIX

Monumento a Alfonso XII y Estanque del Retiro (localización)

El actual monumento se encuentra en el lugar donde antes se situaba el embarcadero del estanque, que hoy en día está localizado en el lado norte del mismo. El monumento fue iniciativa de la reina madre María Cristina, en el año 1901, y tardó 21 años en completarse, en 1922.

La obra es un auténtico museo de la escultura de la época, ya que cuenta con colaboraciones de 42 artistas de gran categoría. El monumento está formado por unas escalinatas circulares que suben desde el estanque, con un gran número de esculturas rodeando el pilar que sostiene la estatua ecuestre del rey, fundida en bronce y realizada por Mariano Benlliure en 1904. Alrededor de este conjunto, se dispone una columnata doble en semicírculo, con sus pilares rematados por más obras escultóricas.

El Palacio de Velázquez (localización)

El Palacio de Velázquez, también conocido como de Exposiciones o de Filipinas, fue construido por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco (de ahí el nombre, no tiene relación con el pintor)  entre 1881 y 1883 como pabellón central de la Exposición Nacional de Minería, Artes Metalúrgicas, Cerámica, Cristalería y Aguas Minerales, que se celebró en Madrid entre los meses de mayo y noviembre de 1883.

El palacio, aunque con motivos de estética Renacentista, intentaba semejarse al modelo que Joseph Paxton estableció para realizar el Crystal Palace de Londres; esto es, un edificio amplio cubierto con bóvedas de estructura de hierro, y en donde se usa el cristal para dotar a sus salas de iluminación natural.

El edificio fue posteriormente utilizado como Museo de Ultramar. Actualmente pertenece al Ministerio de Cultura, que lo utiliza como sala de exposiciones temporales para el Museo Reina Sofía de arte contemporáneo.

Palacio de Cristal (localización)

El Palacio de Cristal es obra del mismo arquitecto que el Palacio de Velázquez, y está construido basándose en el mismo tipo de arquitectura que éste, aunque tal vez se aprecia de forma más clara en el Palacio de Cristal, al tratarse de un invernadero.

El Palacio de Cristal se construyó para la Exposición General de Filipinas del año 1887, alojándose en su interior una variedad de plantas exóticas. En la laguna que se encuentra frente al palacio podemos ver hoy en día ejemplares de Ciprés de los pantanos (Taxodium distichum), cuya peculiaridad es que sus raíces se encuentran totalmente sumergidas.

La Exposición pretendía mostrar a los visitantes la exótica vida de las Islas Filipinas, que por aquel entonces eran todavía colonia española. Para ello se construyó en el Retiro una tribu indígena artificial, trayendo desde Filipinas flora, fauna, e incluso una tribu de nativos.

Al igual que el Palacio de Velázquez, hoy en día se utiliza como sala de exposiciones temporales para el Museo Reina Sofía.

Bosque del Recuerdo -La Chopera- (localización)

El Bosque del Recuerdo (anteriormente Bosque de los Ausentes) es la zona más moderna del parque, creada en 2005 como homenaje a las 191 víctimas de los atentados de Marzo de 2004.

El monumento ocupa la zona que ocupaba anteriormente La Chopera, una explanada flanqueada por hileras de chopos. Este terreno se encontró prácticamente abandonado hasta tiempos de Alfonso XII, cuando el monarca decidió habilitarlo como hipódromo para servir de campo de prácticas a la Sociedad Hípica española. Este hipódromo del Retiro se mantuvo en uso hasta que se trasladó a la localización en la que se encuentra el Hipódromo actual, en 1907. El terreno fue entonces aprovechado por la Exposición de Industrias Nacionales, que instaló sus pabellones bajo los chopos.

La estructura actual reconstruye los parques de La Chopera y añade una montaña artificial. En la zona se encuentran 22 olivos y 170 cipreses, uno por cada asesinado (contando un agente de las fuerzas especiales que falleció en Leganés en Abril).

El Parterre (localización)

El Parterre es una de las zonas más bonitas del Retiro. Se trata de un parque cortado con precisión milimétrica y regulares formas geográficas. Hasta el podado de los árboles inspira una sensación de orden.

Fue construido para la entrada de Doña Mariana de Neoburgo, esposa de Carlos II, por el arquitecto municipal Luis Bellido. Curiosamente, el parque no ha sido del agrado de algunos artistas a lo largo de la historia, como Gómez de la Serna, que se quejaba de la frialdad arquitectónica del conjunto. El pobre Ramón era un poco retrasado.

Hay muchas más cosas en el Retiro, desde estatuas hasta fuentes escondidas, que me tengo que dejar fuera de este blog, ya que si no no acabaría nunca. Os invito a perderos por este parque, ya que es la única forma de descubrirlo de verdad. ¿Algunas cosas a las que estar atentos? Por ejemplo, la Fuente de la Alcachofa, la Fuente Egipcia, la rueda de molino o la Ría artificial. ¡Hay mucho por descubrir!

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26Dec/091

Retiro, parte II

Como prometí, aquí está la historia de algunos de los monumentos más significativos del Retiro.

Retiro

La Montaña Artificial (localización)

La Montaña Artificial se encuentra en el extremo Noreste del Retiro, junto a la Puerta de O'Donnell. Fue creada por orden de Fernando VII en 1815. El sistema planificado era bastante ingenioso: la montaña, hueca, cubría a una noria que elevaba agua desde uno de los canales del parque hasta su parte superior. El agua, una vez arriba, bajaba en bonitas cascadas. La montaña tenía además un par de caminos subiendo en espiral a su parte superior, y un tragaluz desde el cual se podía ver el mecanismo interno. Esta disposición, con caminos en espiral, se denominaba de Montaña Rusa, antes de que en 1880 se inventasen las montañas rusas que conocemos ahora. Podemos ver otra Montaña Rusa a la vieja usanza en los Jardines de Aranjuez.

El caso es que, aunque la estructura era muy inventiva, la noria del interior de la montaña se derrumbó al poco tiempo, dejando a la estructura sin uso alguno. Debido a este abandono, fue habitada por una multitud de gatos semisalvajes, pasando a ser conocida como la Montaña (o Escribanía) de los Gatos. La montaña no estuvo mucho tiempo en desuso, usándose como parte de las instalaciones de la cercana Casa de Fieras, como recinto de los osos (y pasó a conocerse como Montaña de los Osos).

En la actualidad, retoma el nombre original, la Montaña Artificial, y en su interior se encuentra una sala de exposiciones (que jamás he visto abierta...). las bonitas cascadas y caminos de agua vuelven a funcionar. Eso sí, esta vez con un sistema de bombas hidráulicas, como cualquier fuente.

Ruinas de la Ermita de San Pelayo y San Isidoro (localización)

En los años en los que Felipe IV dio forma al Retiro, existía una cierta "fiebre" por la construcción de ermitas en el interior de los jardines. Estas ermitas se encontraban rodeadas de estanques y comunicadas por pequeños puentes de madera. Cerca de la Montaña Artificial se encuentran las ruinas de una ermita de corte románico, la de San Pelayo y San Isidoro que, curiosamente, no fue construida en el parque durante esa época.

La Iglesia de San Isidoro había sido construida en la provincia de Ávila al menos en el siglo XII, mucho antes que el Real Sitio, y transportada al lugar donde se encuentra tras la Desamortización. En el siglo XIX, ya en estado ruinoso muy deteriorado, era propiedad de Emilio R. de Nicolau, quien la donó al Estado. Tras una breve estancia en el Museo Arqueológico, fue mudada al Retiro en 1897. Aunque Cánovas del Castillo tenía previsto restaurarla en la localización actual, los planes se quedaron en el tintero.

La Casita del Pescador (localización)

Cerca también de la Montaña Artificial, se encuentra la Casita del Pescador, un pequeño edificio situado en medio de una laguna y comunicado por un puente de madera.

Este diminuto edificio forma parte del mismo complejo que la Montaña Artificial, correspondiente a la parte del parque que Fernando VII reconstruyó con más empeño para uso de la Realeza tras la Guerra de Independencia, que dejó gran parte del parque en ruinas. La casita era un edificio de reposo y esparcimiento para la Corte (supongo que para pescar en la lagunilla, aunque no he encontrado fuentes fiables de ello). Estuvo muchos años abandonada y sin uso tras la Revolución de 1868, pero en el año 2004 fue restaurada y hoy en día es uno de los puntos de información de parque.

La Casa de Fieras -Jardines del arquitecto Herrero Palacios- (localización)

Si tuviese que contar todos los detalles que quiero contar de la Casa de Fieras del Retiro, debería crear un nuevo blog (¿próxima jaula? ¡Qué horror!), así que intentaré resumir y condensar.

La Casa de Fieras tiene sus orígenes en 1774, año en el que Carlos III manda construir un parque de animales en los terrenos de lo que hoy es la Cuesta de Moyano. Junto al Parque Botánico y al Museo de Ciencia Naturales (actual Museo del Prado), su intención era crear un complejo de estudio-disfrute de la naturaleza similar al de otras Cortes europeas. Este zoológico fue el segundo de Europa, tras el de Viena.

Durante los años, sus instalaciones se fueron moviendo de una parte a otra del parque. A finales del siglo XVIII fue trasladado a la esquina adyacente a la Puerta de Alcalá. Fernando VII, en 1830, lo trasladó de nuevo a la zona próxima a la actual Puerta de Sainz de Baranda. Los restos de esta Casa de Fieras aún pueden verse en la actualidad, como parte de los Jardines del Arquitecto Herrera Palacios y los Jardines de Cecilio Rodríguez.

Uno de los edificios que aún pueden verse es La Leonera, un edificio alargado de dos plantas. En la planta inferior se situaban las jaulas de las fieras, que se encontraban hacinadas y sin separar por especies (varios tigres, panteras, hienas, chacales, lo que se llama un guirigay). En la planta superior se habilitaron lujosas estancias para la familia real y sus huéspedes, amuebladas con obras de arte y animales disecados. Pasar la noche en una de esas habitaciones debía ser la risa, entre el olor y los ruidos de varias hienas intentando quitarle la carroña a los chacales (el olor probablemente no lo notasen, ya que el suyo sería igual de malo).  Otros restos que pueden verse hoy en día son el foso de los mandriles y el recinto de aves acuáticas.

La Revolución de 1868 no fue positiva para la Casa de Fieras, ya que ésta pasó a ser de control estatal, y su mantenimiento encargado a un tratante de circo, Luis Cabañas, que la convirtió... bueno, en un circo... Aunque esto fue gran regocijo para las bestias pardas de nuestros bisabuelos y tatarabuelos, no fue tan divertido para las bestias de verdad, que fueron utilizadas en salvajes combates al estilo Gladiator, pero sin gladiadores.

El 31 de diciembre de 1918, el Ayuntamiento recupera el control directo de la Casa de Fieras y encarga su gestión a Cecilio Rodríguez, Jardinero Mayor del Ayuntamiento, que tenía la indiscutible ventaja de no ser un tratante de circo. Bajo Cecilio Rodríguez, la Casa de Fieras se amplía y se reorganiza considerablemente, incluyendo recintos de animales exóticos como avestruces, cebras, elefantes, antílopes, osos polares e hipopótamos. Los Jardines de Cecilio Rodríguez, situados al sur de los de Herrera Palacios, conmemoran la excelente gestión de este jardinero.

Tras un hiato producido por la Guerra Civil, durante el cual mueren una gran mayoría de los animales alojados en la Casa de Fieras, Cecilio Rodríguez vuelve a tomar la gestión del zoológico hasta su muerte en 1953. Hacia 1967, se alcanzan el millón y medio de visitas anuales, con más de 550 animales, comprimidos en un espacio claramente insuficiente. Así, en 1972 se construye en Zoo de la Casa de Campo, y se trasladan allí todas las instalaciones de la Casa de Fieras. El Zoo es hoy en día uno de los más avanzados de Europa

Los oponentes de los zoológicos patalearéis lo que queráis contra el esencial servicio de educación y conservación biológica que realizan, pero al menos tenéis que estar de acuerdo con que es mejor que un maldito circo.

La Rosaleda (localización)

Existen dos Rosaledas "oficiales" en Madrid. Ésta es la más antigua de las dos, construida por iniciativa de Cecilio Rodríguez en el año 1915, alrededor del lugar ocupado por la "estufa" o invernadero de plantas exóticas donado por el Marqués de Salamanca en 1876 (la estufa fue destruida durante la Guerra Civil). Anteriormente, la zona estaba ocupada por un estanque poco profundo que era utilizado como pista de patinaje sobre hielo durante los meses de invierno (recordemos que era la Pequeña Edad de Hielo, y el estanque se helaba por completo, cosa que hoy en día no sucedería durante mucho tiempo al año en Madrid).

La Rosaleda fue idea del alcalde de Madrid de la época, Carlos Prats, quien sugirió a Rodríguez la creación de un jardín de rosas similar al de algunas ciudades europeas. En concreto, el diseño se basó en el de la Rosaleda del Parque de Bagatelle en París.

Aunque la Rosaleda es una de las zonas más bellas del Retiro, botánicamente deja bastante que desear, ya que los parterres de rosas de distintos orígenes están situados sin ningún tipo de organización sistemática, atendiendo más a su carácter decorativo. Para suplir esta carencia se habilitó en 1956 la segunda Rosaleda de Madrid, situada en el Parque del Oeste, con mayor superficie y una organización más rigurosa. Mientras que la Rosaleda del Retiro se mantiene para el disfrute de los visitantes del parque, la Rosaleda del Parque del Oeste acoge anualmente un concurso internacional de rosas.

En la actualidad, de hecho, las rosas que vemos colocadas en la Rosaleda del Retiro provienen de los viveros situados en la del Parque del Oeste.

La Fuente del Ángel Caído y Fábrica de Porcelanas de la China (localización)

Dicen que Madrid es la única ciudad del mundo que posee un monumento al diablo. Esto probablemente no sea ya cierto, en una época en la que cualquier imbécil puede darle la vuelta a un retrete y llamarlo arte. De este modo lo que sí está claro es que Madrid es la única ciudad del mundo que posee un monumento al diablo que no es una puta mierda.

La Fuente del Ángel Caído ocupa la zona que antaño ocupaba la Ermita de San Antonio de los Portugueses, utilizada como hospital para los lusitanos enfermos que residían, o estaban de visita, en la capital. Carlos III, en 1759, ordena sustituir la ermita por otro edificio, la conocida como Fábrica de Porcelanas "de la China" (oficialmente, Real Fábrica de S.M. Católica). Los materiales y artesanos fueron traídos desde Nápoles, en donde el monarca había construído ya una fábrica similar en 1736 en Capodimonte. En el edificio trabajan treinta y dos químicos y una legión de obreros para producir la famosa porcelana del Retiro, utilizada para la creación de impresionantes obras de arte (muchas de las cuales podemos admirar hoy en día en el Palacio de Aranjuez, de visita obligada para cualquier madrileño, nativo o adoptado, que se precie de serlo).

¿Por qué "de la China"? Simplemente porque en la mente española, la porcelana está irremediablemente ligada como producto típico de este país. De forma similar a como las corridas de toros se llevan a cabo en sudamérica, pero cuando un extranjero oye hablar de los toros, piensa en España.

La Fábrica se mantuvo en esta plaza hasta la invasión francesa. Aunque normalmente se culpa a los franceses por la pérdida del edificio, lo cierto es que quedó muy dañado durante la acometida inglesa en la batalla del Retiro (13 de agosto de 1812). El general inglés Hill ordenó la destrucción de lo que quedaba de la fábrica, ante la pasividad de las autoridades españolas. Aún hay debate sobre si el ejército inglés se movió por intereses comerciales.

La escultura del Ángel Caído que se encuentra en la actualidad en esta plaza es obra de 1877 de Ricardo Bellver, y ganó en 1878 la Medalla de Primera Clase de la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid. Representa unos versos de El Paraíso Perdido, de John Milton:

"Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado (Milton, El paraíso perdido, canto I)."

La estatua fue fundida en bronce para poder ser exhibida en la Exposición Universal de París de 1878, y posteriormente pasó a formar parte de la colección del Museo Nacional. En 1880 se cedió al Ayuntamiento para ser situada en un lugar público, eligiéndose el Parque del Retiro. Francisco Jareño diseñó el pedestal y la fuente que acompañan a la escultura, y el conjunto se inauguró en 1885.

Cuando fue inaugurada, obviamente, causó una gran polémica, sobre todo entre los conservadores religiosos que eran incapaces de entender el poder de una metáfora, y veían en la estatua un ensalzamiento del diablo.

¡Continuará en la Parte III!

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25Dec/0910

Retiro

Bueno, creo que es hora de volver a nuestras estaciones, y hacerlo bien, a lo grande. Por esto he escogido la parada que representa a la zona que más me gusta de Madrid, con diferencia: el Parque del Retiro. Cuando hace bueno, suelo cogerme mi bici y dar vueltas por este parque, que me tengo aprendido como la palma de mi mano. Es uno de esos lugares mágicos de la capital donde puedes sentirte aislado de los problemas, el tráfico y el gentío.

Metro Retiro

¿De dónde proviene el nombre de Retiro?

El Conde-Duque de Olivares se encontraba en una posición delicada a finales de los años 20 del siglo XVII. El rey Felipe IV estaba lejos de ser el inútil manipulado por sus validos que en ocasiones ha pintado la historia, y los últimos años de gestión de Olivares habían dejado a España en una gran ruina (aunque, siendo justos, fue más problema de la política de la Corona de meter las narices en todo conflicto armado que hubiese en Europa en la época, bien con apoyo económico y militar como en la Guerra de los Treinta Años, o directamente como en las guerras en los Países Bajos). En Flandes, había habido grandes victorias como la Rendición de Breda en 1625, pero la derrota en Bolduque en 1629 señalizó el comienzo del declive militar español. El descontento crecía en el país, y Olivares era consciente de que el rey no lo permitiría por mucho tiempo. Este era, a fin de cuentas, el Siglo de Oro, época en la que los reveses políticos y militares contrastaban con la exhuberante riqueza artística de España.

Ante esta situación, Olivares hizo lo que haría cualquier español al encontrarse en una situación laboral complicada.

¿Trabajar duro y solucionarla? ¡No! He dicho un español... Sólo había dos opciones: mirar páginas guarras por internet en el trabajo, o parchear la situación para quitarle hierro. Como no había internet, Olivares se dedicó a intentar contentar al rey mientras intentaba imponer sus reformas por la vía autoritaria.

El rey tenía la costumbre de hospedarse en ocasiones en unos aposentos anexos al convento de San Jerónimo, situado por aquel entonces en las afueras de Madrid, una zona rural salpicada de huertas y señoríos. Estas estancias recibían el nombre de Cuarto Real. Aprovechando la cesión de unos terrenos alrededor del convento por parte del Duque de Fernán Núñez, Olivares planificó en 1629 la ampliación de los aposentos del Cuarto Real para agradar a Felipe IV.

La ampliación dio lugar a un palacio inmenso, de 145 hectáreas, conocido como el Palacio del Buen Retiro. "Retiro" viene a significar "lugar apartado y distante del concurso y bullicio de la gente", así que era un nombre que le venía como un guante. Aunque esta segunda residencia real estaba en las afueras, se encontraba relativamente cerca del Alcázar. Los jardines de este palacio son lo que hoy en día conocemos como el Parque del Retiro, aunque con las debidas modificaciones urbanísticas que han sufrido a lo largo de los años (como se puede comprobar al ver que, hoy en día, el convento de San Jerónimo no está al lado del parque).

Parece que al rey le gustó su nuevo palacete, aunque esto no impidió que en 1643 desterrase a Olivares, que fue procesado por la Inquisición el año siguiente y murió en 1645. Tendría que haber mirado páginas guarras, es más seguro que jugar a hacerle la pelota al rey.

En cualquier caso, el Palacio había sido construido aprisa y corriendo, con materiales de baja calidad, y su fin llegó durante la Guerra de la Independencia. En 1808, las tropas francesas tomaron el Palacio y lo convirtieron en un cuartel. Acabada la guerra, cuando Isabel II intentó restaurarlo, se vio que la mejor manera de hacerlo era tirándolo abajo.

Respecto a los jardines, el Parque del Retiro, pertenecía a la realeza, y sólo la familia real y sus invitados podían acceder a ellos. El rey Carlos III fue el primero en permitir el acceso al parque a los ciudadanos, siempre que cumpliesen con la condición de ir bien aseados y vestidos (¿bien aseados? Eso en el siglo XVIII...). Fernando VII, una vez ya no existía el Palacio del Buen Retiro, restauró la parte de los jardines que había quedado dañada por la guerra, y siguió la costumbre de abrir una parte de ellos al público. Finalmente, en 1868, con la Revolución de Septiembre (La Gloriosa), Isabel II fue destronada, y el Retiro se convirtió en un parque popular, abierto a todos los ciudadanos.

Durante la época temprana del parque, cuando todavía era propiedad prácticamente exclusiva de la realeza, tuvieron lugar en él algunas de las representaciones y actuaciones más espectaculares que la capital había visto hasta entonces. Los espectáculos de los jardines del Palacio del Buen Retiro convirtieron a la Corte de España en una de las más deslumbrantes de Europa, y se convirtieron en el punto de encuentro para multitud de poetas, escritores y dramaturgos, atraídos por la posibilidad de crear obras y arte con los que entretener a la Corte.

Lope de Vega, en su obra póstuma La Vega del Párnaso (1635), recoge una descripción poética de las fiestas de inauguración del Palacio nuevo. De acuerdo con la sensibilidad artíctica del monarca, se dieron la mano en ellas la pintura y la literatura, la música y el teatro, el deporte y la danza, los fuegos de artificio, las corridas de toros y las lanzas.

El estanque del Retiro fue una de las zonas donde se llevaron a cabo las representaciones más impresionantes. El estanque no ha cambiado mucho en su trazado desde que se abrió el Real Sitio del Buen Retiro en 1633. En la antigüedad, salían de él dos canales, poseía una isleta central y, obviamente, el Monumento a Alfonso XII no existía, encontrándose en su lugar un elegante embarcadero. El 29 de Junio de 1635 se representó en la isleta la obra Los Encantos de Circe, de Calderón de la Barca. La obra disponía de tramoyas y escenarios que dejaron encantados a los asistentes por su gran calidad y espectacularidad. Otra obra famosa fue el espectáculo de recreación naval (naumaquia) de 1639, El Mayor Encanto, Amor, también de Calderón de la Barca. Lujosas góndolas forradas de metales preciosos fueron traídas desde diversos lugares de Europa para el disfrute de la Corte (y sólo para ellos, recordemos que el público general tenía prohibida la entrada).

Exceptuando alguna actuación esporádica, el uso del estanque como escenario decayó con los años. Cabe destacar la película de 1964, El fabuloso mundo del circo, de Samuel Bronston, una co-producción entre España y Estados Unidos (y en la que aparecía un John Wayne que casi se queda frito en el plató por el cáncer de pulmón galopante que tenía de tanto fumar). Algunas de las escenas de la película fueron grabadas en Chinchón, Vicálvaro y Aranjuez, entre otras localidades madrileñas, aparte de, por supuesto, en el Estanque del Retiro.

Ya que el blog ha estado cerrado tres semanas, me gustaría seguir con esta entrada, hablando un poco de la historia de algunos monumentos del parque, que creo que tienen mucho encanto, así que manteneos en espera para el siguiente post, entre hoy y mañana :)

¡Feliz Navidad a todos!

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5Dec/0913

Cerrado

Por motivos personales, me veo obligado a cerrar el blog.

Gracias a todos los que lo habéis visitado. Y perdonad por no seguirlo. Tal vez en algún futuro, cuando duela menos pensar en él.

Sarg

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3Dec/091

Fuencarral

En Madrid, Fuencarral puede ser dos cosas, un barrio situado al norte de la capital, que comprende el término municipal de la antigua villa de Fuencarral, y una calle, que parte de la Gran Vía a la altura de la Red de San Luis y llega hasta la Glorieta de Quevedo. La estación de metro se encuentra en el barrio, antigua Villa de Fuencarral.

Fuencarral

¿De dónde proviene el nombre de Fuencarral?

El nombre de la calle viene heredado del de la Villa. Según Antonio Capmany y Montpalau en su Orígen histórico y etimológico de las calles de Madrid (1863, y un libro al que recurro bastante para escribir las entradas), la calle Fuencarral fue construida sobre el antiguo Camino de Fuencarral, que recorría los terrenos de los montes de Fuencarral. El camino se llamaba así simplemente por dirigirse hacia el Norte a la Villa de Fuencarral. Cuenta que los montes se mantuvieron en un estado bastante agreste hasta el siglo XVI, en la época de Carlos I. Ya con Felipe III se edifica en la zona al expandirse Madrid, desapareciendo los montes. La descripción que da de ellos es, cuando menos, poética:

"Todo lo que ocupa esta calle eran los antiguos y encumbrados montes de Fuencarral, y hasta donde llegaba el somo de sus labores, picos agudísimos que llamaban la atencion de los geólogos, poblados de arbustos y de encinas, donde se mecian las lozanas espigas del trigo, de la cebada y de la avena por muchos parajes, divisándose á lo lejos las yuntas que dirigían los afanosos labriegos, y en los cotos no lejanos saltaba la caza menor, corrían los gamos y huían los javalíes."

La Villa de Fuencarral propiamente dicha se fundó en el período de recolonización y migración de las tierras cristianas desde el Norte peninsular a principios del siglo XIII. Algunos apuntan a 1202 como la fecha de fundación de Fuencarral, otros a 1375 (casi nada, 173 años de diferencia...). Aún así, como muchos otros municipios de Madrid, la zona empezó de forma muy humilde, no siendo referenciada en documentos como Fuencarral hasta 1579.

El origen del nombre surge a base de una fuente que se encontraba en la Villa. Esta fuente era básicamente un abrevadero en el que paraban los carreteros y arrieros para que pudiesen descansar sus animales. Al lugar donde se encontraba la fuente se le denominaba Carra, una palabra cuya etimología es... uhmm... digamos que bizarra. Hay quien dice que significa "sitio donde paran los carros", otros que simplemente "camino de piedra" y en otras fuentes he visto que tiene raíz común con otras ochocientas mil palabras que básicamente venían a significar ciudad, pueblo, poblado, aldea, asentamiento y una lista de 500 sinónimos más que me hacen pensar que la gente no era muy original... Lo importante es que a ese sitio le llamaban carra, y a la fuente, pues la Fuente de Carra, lo cual derivó en Fuencarral. A principios del siglo XX, todavía existía esta fuente, a la que se conocía con el nombre de "Fuente del Concejo" y estaba en el camino viejo de Alcobendas.

Hay otra teoría que dice que había una fuente llamada Fuente Real en la localidad, pero parece que todas las páginas que hablan de ello la ponen a parir, así que...

La Casa Grande de Fuencarral. Es un edificio del siglo XVII, que constituía una unidad de producción agrícola autosuficiente. ¡Aún sigue en medio del barrio, click para verla!

La Casa Grande de Fuencarral. Es un edificio del siglo XVII, que constituía una unidad de producción agrícola autosuficiente. ¡Aún sigue en medio del barrio, click para verla!

Los vecinos de Fuencarral vivían de la agricultura y de la ganadería, y bastante mejor que los de otros municipios. Al contrario que otros municipios, Fuencarral no tenía ausencia de tierras de pasto, aunque tampoco le sobraban. Era considerada como buena tierra de labranza de trigo, cebada y centeno. Parte de la cebada y el centeno sustentaban al ganado de labor, mulas y bueyes, y los montes cercanos se utilizaban como tierras de pasto durante el invierno para el ganado menor. Estos montes eran también una excelente fuente de leña para Madrid, así como de caza. Por si fuera poco, era uno de los mejores lugares de Madrid para cultivar el vino moscatel.

Y, paradójicamente, en una villa que adquirió su nombre por una fuente, lo que SÍ faltaba (porque en la Edad Media no podías tener todo), era agua...

Fuencarral mantuvo su existencia tranquila y comparativamente lujosa durante siglos. Ni siquiera fue horriblemente afectada como población por la guerra civil. El 20 de octubre de 1951, la villa de Fuencarral fue incorporada a la capital de España.

En la distancia, entre las sombras, Vaciamadrid agitaba un puño en señal de envidia vengativa.

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