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19Nov/091

Noviciado

Noviciado es una parada de la línea 2 de metro que tiene dos peculiaridades: la primera es que las escaleras de acceso, mostradas en la imagen, son de las más estrechas de toda la red. La segunda es que si te crees que puedes coger la línea 2 desde Plaza de España, como anuncian los carteles, estás jodido: te espera un trasbordo eterno en el que tendrás que bajar y subir más escaleras que en la Giralda.

Noviciado

¿De dónde proviene el nombre de Noviciado?

El nombre de la parada de metro, y de la calle, proviene del Noviciado o Casa de Probación de la Compañía de Jesús, que fue uno de los más importantes centros jesuitas en Madrid. El edificio fue fundado en el año 1602 por Ana Félix de Guzmán, marquesa de Camarena e hija de don Pedro de Guzmán, primer Conde de Olivares, con el nombre de Casa de San Ignacio (de Loyola, fundador de la orden en 1534). Ocupaba una manzana completa en la calle San Bernardo, delimitada por dicha calle, y las hoy llamadas Noviciado, Reyes y Amaniel, con una amplia huerta en su interior. La iglesia del conjunto, con planta era de cruz latina, crucero y una gran cúpula, estaba dedicada a San Ignacio confesor, ya que Ignacio de Loyola aún no había sido canonizado. Y, como el nombre indica, el edificio era la residencia de los novicios de la orden.

Los jesuitas, sin embargo, presentaban un "pequeño problema" a las monarquías europeas. La congregación se destacaba por profesar los tres votos normales de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad) y, aparte, un cuarto voto de obediencia al Papa. Unido a esto, era una congregación bastante intelectual. En resumen, no era fácil utilizarles como peones y mangonearles.

Obviamente, los monarcas hicieron lo que mejor se le daba hacer a un monarca: lo que les salió de los huevos. Los jesuitas fueron expulsados de muchas monarquías europeas, entre ellas la española a través de la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III el 2 de abril de 1767. Los edificios de los jesuitas quedaban así libres para ser otorgados a otras congregaciones o a particulares.

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Hacer click en la imagen para un poco más de información. Es como hoy en día, pero sin la roña y con una iglesia adobada...

Tras la expulsión de los jesuitas, el edificio pasa a albergar a la comunidad de Padres del Salvador, que lo modernizan ligeramente para ajustarlo a sus necesidades. Esta congregación se mantuvo allí hasta el año 1836, en el que, con la desamortización de Mendizábal, pasó a ser de propiedad estatal.

¿Qué hacer entonces con ese edificio inmenso?

Siete años más tarde, las autoridades estaban intentando desesperadamente encontrar un edificio permanente para la recién trasladada Universidad de Alcalá (la Universidad Central, más tarde Complutense). La Universidad había pasado ya por el edificio del Seminario de Nobles (1836-37) y el convento de las Salesas Nuevas (1837-44), ambos provisionales. De este modo, la Universidad Central se instala en el antiguo Noviciado. Pocos años después, el deficiente estado del edificio aconseja su demolición y posterior reconstrucción, inaugurándose de nuevo en 1855, como sede del Rectorado y de las Facultades de Filosofía, Teología y Derecho. Únicamente se respeta la estructura de la iglesia, convirtiéndola en el Paraninfo de la Universidad. La Universidad se mantuvo allí hasta el año 1927, en el que empezó a construirse la Ciudad Universitaria.

En la actualidad, alberga al Instituto de España, el organismo que reúne a las Reales Academias de nuestro país.

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El Coliseo del Noviciado. Hacer click para más información

Entre los datos curiosos cabe destacar la existencia de una de las primeras salas de proyección (de cine mudo) de Madrid, el Coliseo del Noviciado. La sala fue construida a principios del siglo XX, provista de una pantalla de 30 metros, con escenario, lámparas ornamentales y un aforo para 600 personas. Era algo así como el Kinépolis de principios del siglo pasado, aunque desconozco si habría que pagar órganos internos para poder ver una película.

Dada la cercanía a la Universidad Central, entre su clientela se encontraban muchos estudiantes que pasaban su tiempo libre viendo las más conocidas películas mudas de la época. Dado que a la Universidad iban más bien pocas mujeres, debo deducir que el cine en esa época era muchísimo más aburrido.

El Coliseo se mantuvo una década, hasta que fue destruido por un incendio en 1912. En 1915 se abrió en su lugar el teatro Álvarez Quintero, convertido luego en sala de cine y, hoy en día, pisos dedicados a la especulación inmobiliaria -.-