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13Oct/098

La Latina

En Madrid, La Latina puede referirse al barrio o al distrito. El barrio, que es el que da su nombre a la estación de metro, está delimitado hacia el Norte por la calle Segovia, hacia el Oeste por la calle Bailén, hacia el Este por la calle Toledo y por último hacia el Sur por la plaza de la Cebada y la Carrera de San Francisco. El distrito es mucho más amplio, extendiéndose hacia el SurOeste hasta llegar a cubrir el terreno de los antiguos Carabancheles.

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¿De dónde proviene el nombre de La Latina?

El origen del nombre del barrio se remonta al año 1500. Francisco Ramírez de Orena, secretario del rey Fernando el Católico se casó en diciembre de 1491 con Beatriz Galindo, escritora, humanista y preceptora de la reina Isabel la Católica. Beatriz Galindo, salmantina, era una de las mujeres más cultas e inteligentes de la época. De entre sus hermanas, fue la elegida para ser monja, y desde pequeña cursó estudios de gramática. Demostró tener una habilidad increíble para las lenguas, y a los 15 años hablaba latín mejor que algunos estudiosos de la época. Esta habilidad sobresaliente hizo que adquiriese una cierta fama, y la gente empezó a referirse a ella como "La Latina". Tal fue esta fama, que Isabel la Católica la llamó a la Corte en 1486, cuando iba a ingresar en un convento.

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Como era el caso de las parejas de "nobles" en la época, se dedicaron a crear una serie de obras piadosas. Una de ellas fue un hospital, construido extramuros, conocido como el Hospital de la Concepción de Nuestra Señora. Las obras de este hospital comenzaron en el año 1500. Al año siguiente, el 17 de Marzo de 1501, Francisco Ramírez murió luchando contra los moros en la Serranía de Ronda, y su viuda continuó el proyecto del hospital en solitario.

El Hospital fue terminado en 1507, y aunque su nombre oficial era Hospital de la Concepción de Nuestra Señora, la gente de la calle lo conocía como el Hospital de La Latina. Es de este hospital de donde hereda el nombre el barrio, el distrito y la parada de metro.

Como datos curiosos, Beatriz Galindo concibió en un principio que el hospital pudiese acoger a mujeres y varones enfermos (toda una revolución en la época), pero una vez abierto se rectificó esto. Abrió sus puertas solamente a varones enfermos, ya que el admitir también a mujeres “no convenía para la honestidad y guarda de la casa” (conocido como el síndrome de "¡¡El horror, una teta!!").

El Hospital fue derribado en 1904 para ensanchar la calle Toledo. Del edificio sólo se salvó la portada gótica que hoy en día se puede ver en los jardines de la Escuela de Arquitectura de Madrid. En la actualidad, su solar es compartido por una casa de vecindad, por el nuevo convento y el teatro de la Latina.

Portada del Hospital de La Latina, en el patio de la Facultad de Arquitectura. Algunos ponen gnomos en su patio, otros portales góticos de edificios del siglo XVI...

Portada del Hospital de La Latina, en el patio de la Facultad de Arquitectura. Algunos ponen gnomos en su patio, otros portales góticos de edificios del siglo XVI...

Hablando del barrio de La Latina, es necesario hablar al menos un poquito del Mercado de la Cebada. La Plaza de la Cebada, al igual que la Plaza Mayor, eran espacios vacíos creados extramuros a partir del siglo XV. En la Plaza de la Cebada se situaba uno de los mercados madrileños para la venta de cereales, legumbres y otros productos. Su nombre se debe a que en este lugar se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de caballería.

El mercado era un mercadillo al aire libre, con ventas al por mayor. Se mantuvo en esta zona hasta 1875, año en el que, por la desamortización de Mendizábal, se reformaron las calles circundantes, y el mercado fue trasladado a un edificio de metal de gustos modernistas (gemelo al que hoy en día podemos ver en San Miguel, salvo por las cristaleras y los comercios snob, claro).

A comienzos de los años 50 del siglo pasado, este mercado fue derruido para ser sustituido por una aberración de cemento, que ha aguantado hasta este mismo año (2009), en el que tanto el mercado como el polideportivo adyacente están siendo reformados.

Otro dato curioso: el Mercado de la Cebada dejaba bastante que desear en cuanto a salubridad e higiene. A principios del siglo XX era considerado, hablando en plata, un pozo de mierda. No había suficientes neveras de hielo para mantener la mercancía en buen estado, de modo que los comerciantes se veían obligados a sacar las carnes sobrantes por las noches y llevarlas a sitios frescos para evitar su rápida putrefacción. Imaginad ahora el olor de ese mercado en pleno agosto... ¡Yuuuum!

El Mercado de la Cebada en el siglo XIX

El Mercado de la Cebada en el siglo XIX

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