Próxima Estación
1Oct/097

Sol

Cuando pregunté a mi musa por qué parada de Metro comenzar Próxima Estación, no tardó ni un segundo en responder: "Sol, por supuesto".

La Puerta del Sol es uno de los lugares más emblemáticos de la capital: El Kilómetro Cero, el reloj de la Casa de Correos, el oso y el Madroño, la estatua de Carlos III (¡el mejor alcalde, el Rey!) y, para gran frustración de algunos, el gusanito de cristal. La imagen que a muchos se les viene a la cabeza inmediatamente al hablar de Madrid es la de la Puerta del Sol, con todo su encanto castizo y su ambiente cosmopolita.

¿De dónde proviene el nombre de Puerta del Sol?

Durante gran parte de su historia, Madrid ha sido una ciudad amurallada. La primera muralla fue la que rodeaba el recinto musulmán de Muhamed ben Abd al-Rahman, construida en el siglo IX, y de la cual podemos ver algunos cachitos alrededor del Palacio Real y la Almudena. La segunda muralla, la conocida como Muralla Cristiana de Madrid, fue edificada entre los siglos XI y XII, cuando la ciudad ya había pasado al Reino de Castilla. De esta muralla también quedan hoy en día algunos escasos fragmentos.

El origen de la Puerta del Sol está en la tercera muralla de Madrid. Muralla que... no era gran cosa. Se trataba más bien de una modesta cerca, y así fue llamada: la Cerca de los Arrabales.

A lo largo del siglo XIII, la ciudad empezó a "desbordar", creándose arrabales fuera de las murallas. Estos arrabales, parcialmente urbanizados, eran difíciles de controlar, tanto en el sentido económico como sanitario. La creciente importancia política de Madrid con la dinastía de los Trastámara hizo que construir una cerca para rodear a todos estos edificios que se encontraban fuera de la Villa fuese totalmente necesario. La cerca se construyó en la primera mitad del siglo XV. Aunque no están claros los años exactos de su construcción, se sabe que en el año 1438, en el que se produjo una epidemia de peste bastante mortífera, la cerca ya estaba en funcionamiento como medida defensiva sanitaria (véase, si el guarda te ve toser, no entras ni pa Dios).

La Cerca de los Arrabales comprendía el área desde el Palacio Real por el Oeste, hasta Santo Domingo por el Norte y La Latina por el Sur. El extremo oriental de la cerca era la Puerta de la que hablamos en esta entrada: La Puerta del Sol.

La primera referencia a la Puerta del Sol por su nombre aparece en 1478. La Puerta se abría al camino a Alcalá y Guadalajara, un importante eje comercial (concretamente, se abría a un estercolero que había al otro lado de la cerca... la gente en esa época se distinguía por ser bastante guarra). Se piensa que su nombre surgió debido a ser la puerta más oriental de Madrid. Durante la Guerra de las Comunidades de Castilla, una revuelta popular en 1520-22, un sol fue pintado en lo alto de la puerta, pero al parecer no fue lo que le dio el origen al nombre, ya que llevaba usándose desde al menos 42 años antes.

Aunque la Puerta fue reconstruida en el siglo XVI (ampliándola hasta cubrir todo el ancho de la calle y reforzándola con ladrillo), como motivo de la entrada de Juana de Castilla y Felipe el Hermoso en la capital, fue derribada por completo antes de empezar el siglo XVII.

Posteriormente, el resto de la cerca fue siendo eliminada en las interminables reformas urbanísticas de la capital. De la Cerca de los Arrabales no queda nada. ¡Excepto el nombre de nuestra querida Puerta del Sol!